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El tiempo que construye confianza. Por Carmen de la Maza, Directora ejecutiva Fundación ALMA

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

Pareciera que siempre asociamos los recuerdos más importantes de la niñez junto a nuestros padres con celebraciones familiares, vacaciones, cumpleaños o fechas especiales. Sin embargo, muchas de las relaciones que más nos marcan se construyen lejos de esos grandes acontecimientos, en momentos cotidianos que suelen pasar desapercibidos.

Vivimos en una época marcada por la velocidad, las pantallas y múltiples exigencias para las familias. En ese contexto, generar momentos para compartir puede parecer cada vez más difícil. Sin embargo, niños y niñas siguen necesitando lo mismo de siempre: personas adultas disponibles, capaces de escuchar, acompañar y dedicarles tiempo.

En este mes que celebramos a los padres, queremos invitar a recuperar esos espacios de encuentro. No necesariamente a través de grandes actividades, sino mediante momentos que permitan detenerse, conversar y compartir. En Fundación ALMA creemos que una de las herramientas más simples y valiosas para lograrlo es la lectura compartida, porque transforma un momento cotidiano en una oportunidad para fortalecer la relación entre adultos y niños.

Cuando un adulto lee junto a un niño o niña, no solo comparte una historia. También genera un espacio de atención, escucha y cercanía. Los libros se convierten en una herramienta para conversar, imaginar, resolver inquietudes y conectar desde el afecto, ayudando a que niños y niñas se sientan acompañados, valorados y comprendidos.

Es precisamente en esas experiencias compartidas donde se construyen las relaciones que acompañan y protegen a lo largo de la vida. La confianza no aparece de un día para otro: se desarrolla en la cotidianeidad, a través de encuentros significativos que entregan seguridad emocional y más herramientas para enfrentar los desafíos propios del crecimiento. Porque cuando un niño o niña sabe que cuenta con un adulto presente, ese vínculo puede acompañarlo mucho más allá de la infancia.

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