Un niño de 12 años falleció tras una violenta encerrona ocurrida en la comuna de San Bernardo en la Región Metropolitana. El menor viajaba junto a su padre y a una tía en momentos en que cinco sujetos armados, presumiblemente varios de ellos menores de edad, procedieron a robarles el vehículo en el que se trasladaban en la intersección de calle General Urrutia con la caletera de la Autopista Central.
El problema, según se estableció preliminarmente, fue que al niño se le quedó enredado su cinturón de seguridad, motivo por el cual fue arrastrado por los delincuentes varios kilómetros. «Probablemente el menor quiso liberarse o bajar del vehículo, atendido a que se encontraban dándose a la fuga con el mismo, quedando enredado en el cinturón de seguridad, motivo por el cual fue arrastrado por varios kilómetros», precisó el fiscal Juan Carlos Hidalgo, de la Fiscalía Metropolitana Occidente.
Minutos antes los asaltantes habían robado el automóvil blanco en una estación de servicio ubicada en Avenida Eyzaguirre.
Tras avanzar más de tres kilómetros con el vehículo robado (de color rojo), los sujetos notaron la presencia del cuerpo del menor y abandonaron la máquina en la intersección de la calle Frida Kahlo con Avenida Portales.
Al lugar llegó el ministro de Seguridad, Martín Arrau, quien comentó que «lo que ocurrió acá no es un hecho delictual más. Cuando hay un hecho tan brutal como lo que hemos visto donde en circunstancias tan violentas, delincuentes, asesinos, llevan a cabo este hecho, no solamente requiere las condolencias y el apoyo a la familia, sino que tiene que ser un llamado de atención a la sociedad cuando muchas veces normalizamos este tipo de situaciones».
«Es durísimo estar acá reconociendo que en este caso el Estado falló. El Estado, efectivamente, que tiene como rol primario garantizar la seguridad, la integridad física de las personas, falló. Hoy día, y hace varios años, nuestro país se fue acostumbrando a tener cifras altas de crímenes violentos», agregó.