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Escuelas Protegidas: ¿Cómo se cuida realmente un aula? Por Monona Valdes Cortez, académica e investigadora de Educación UNAB

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

El pasado 24 de junio de 2026 , tras el reciente dictamen del Tribunal Constitucional (TC) que declaró contrarias a la Carta Magna cuatro de las disposiciones más controvertidas del proyecto de ley «Escuelas Protegidas» envolviendo el registro policial obligatorio de mochilas y la pérdida del beneficio de gratuidad universitaria para alumnos involucrados en desmanes, la normativa entra en una nueva etapa legislativa enfocada estrictamente en el resguardo de las comunidades desde una mirada formativa, eliminando las sanciones punitivas, invitando a las comunidades educativas a fortalecer los reglamentos de convivencia basada en la resolución pacífica de conflictos. Las nuevas directrices buscan transformar las aulas en espacios de respeto, sentando las bases para una sociedad más justa a largo plazo.

El fallo del TC actuó como un filtro protector de los derechos fundamentales de los estudiantes, frenando que los establecimientos educacionales se transformaran en espacios de control policial o con foco del castigo penal.

El giro que ha tomado la Ley de Escuelas Protegidas reabre el debate sobre qué significa realmente resguardar un aula. Expertos en educación y convivencia escolar coinciden en que la eliminación del carácter netamente punitivo evitará a futuro la estigmatización y deserción de jóvenes vulnerables, promoviendo en su lugar una cultura del cuidado y del diálogo, lo que radica a futuro en sociedades más justas, basadas en el respeto e inclusión.

Al centrarse en la resolución pacífica de conflictos y en el respeto mutuo, los nuevos artículos de la normativa pretenden generar una contribución profunda en el clima escolar a mediano plazo. Las escuelas no solo funcionarán como recintos seguros, sino como laboratorios cívicos donde las futuras generaciones aprendan a resolver sus diferencias mediante la empatía y dialogo co-construido. A largo plazo, este enfoque preventivo y equitativo busca impactar directamente en la construcción de una sociedad más justa, cohesionada y democrática, cimentada en el respeto irrestricto de los derechos de todas las personas.

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