La muestra cumple uno de los últimos deseos del artista visual chileno: volver a habitar las galerías de Centex, espacio con el que construyó una relación afectiva, artística y humana durante sus últimos años.
El próximo sábado 11 de julio, a las 12:00 horas, las galerías de arte ubicadas en el Zócalo de Centex vivirán un momento especialmente significativo con la inauguración de la exposición póstuma del artista visual chileno Juan Castillo, El final no es el final.
Más que una nueva muestra, esta exposición representa el cumplimiento de una voluntad afectiva: honrar el deseo de Castillo de que este proyecto pudiera ser presentado en Centex, un espacio con el que desarrolló una relación profunda, sostenida y cercana. En el edificio de Sotomayor 233, el artista no solo expuso su obra: también conversó, pensó, observó, compartió y habitó sus salas, sus pasillos y sus tiempos.
Durante sus estadías en Valparaíso, especialmente en los veranos, Juan Castillo solía pasar días enteros en Centex. Allí fue tejiendo un vínculo con las personas del edificio, una relación hecha de conversaciones, complicidades, miradas y afectos. Ese lazo, que fue creciendo con los años, se transforma hoy en un gesto de memoria y gratitud: cumplir póstumamente una de sus intenciones y permitir que su obra vuelva a encontrarse con el público desde un lugar que también fue parte de su recorrido vital.
Radicado en Suecia desde 1986, Juan Castillo mantuvo siempre un vínculo activo con Chile. En los últimos años alternaba sus tiempos entre el país escandinavo y su tierra natal, lo que le permitió continuar desarrollando obras, colaboraciones y procesos creativos tanto en Chile como en distintos lugares del mundo, entre ellos España, Cuba, Holanda, Australia y Argentina.
Bitácora de una relación
La relación entre Centex y Juan Castillo se fue construyendo en distintos momentos de su trayectoria reciente. En junio de 2018, el espacio presentó dos documentales dedicados a su trabajo: Te devuelvo tu imagen, realizado en colaboración con el Gabinete de Arte Contemporáneo, y el documental Juan Castillo Artista Visual, de Sergio Albornoz, exhibido en el Auditorio. Aquella instancia marcó el inicio de una cercanía que, con el tiempo, se convertiría en una relación de confianza y afecto.
En diciembre de 2019, en el contexto de las movilizaciones del estallido social, Centex acogió el conversatorio Arte y Derechos Humanos, moderado por Carlos Carroza, del Instituto Nacional de Derechos Humanos. En esa ocasión participaron Juan Castillo y el colectivo porteño Pésimo Servicio, generando un encuentro entre generaciones, experiencias y formas de comprender el arte en el espacio público. Para las nuevas generaciones, Castillo apareció allí como un referente fundamental: un artista que integró el CADA y que comprendió la práctica artística como una forma de intervención crítica, sensible y colectiva.
Posteriormente, en marzo de 2022, Centex inauguró la exposición Geometría emocional, un proyecto en el que Juan Castillo volvió sobre la memoria del desplazamiento chileno hacia Suecia, intentando recomponer, desde su propia experiencia, un álbum familiar atravesado por la diáspora, la identidad y el territorio.
Esa exposición ocupó la totalidad de las salas de Centex. Castillo habitó cada espacio: escribió en el piso, dialogó con las esquinas, intervino los trayectos y propuso una nueva manera de comprender la relación entre la obra, el lugar y quienes la visitaban. No se trató solo de montar una exposición, sino de hacer del edificio un cuerpo sensible, una extensión de su pensamiento artístico.
Al año siguiente, en 2023, se lanzó en el Auditorio de Centex el Repositorio Digital Juan Castillo, iniciativa desarrollada por Alejandro de la Fuente, Rodolfo Muñoz y Camila Fuenzalida, que buscó reunir, activar y proyectar parte importante de su archivo y legado.
El final no es el final
Cuando en 2024 Juan Castillo convocó a Fernanda López, Rodolfo Muñoz y Felipe Ríos para trabajar a partir de Toponimia, quizás intuía que no alcanzaría a concretar personalmente este nuevo proyecto. Lo que comenzó como una invitación artística se transformó, con el tiempo, en un viaje difuso y conmovedor: un recorrido sin principio ni cierre definitivo, atravesado por la memoria, el territorio y la presencia persistente del artista.
Hoy, ese proceso se convierte en El final no es el final, exposición que reúne obras y materiales vinculados al último proyecto desarrollado por Castillo en el Desierto de Atacama. Antes de morir, el artista dejó encomendado a los convocados el trabajo de terminar, articular y presentar este cuerpo de obra.
“En el transcurso de este viaje, que habitaba la memoria de quienes nos antecedieron, empezó a cohabitar la historia de él. Toponimia transitó a El falso final” recuerda Fernanda López.
“Hurgamos en él algo que no sabíamos muy bien qué era, pero donde lo importante fue encontrarse, finalmente, con el propio rostro” señala Rodolfo Muñoz.
“Juan Castillo —con la seriedad con que un niño respeta las reglas de un juego— imaginó, creó y dejó circular imágenes libremente, sin otro dueño que quien las observa, en un montaje eterno en que el comienzo y el final son difusos, móviles” comenta Felipe Ríos.
La muestra incluye, además, la coordinación para rehacer una de sus obras emblemáticas, Minimal Barroco, construida a partir de entrevistas a habitantes del valle de Choapa que reflexionan sobre sus viajes más significativos. En este y otros trabajos, Castillo profundizó una concepción del arte como testimonio y encuentro, donde la interacción entre artista, obra, territorio y espectador resulta fundamental.
“Todos estos trabajos se complementan con un recorrido por obras previas que permiten contextualizar el gran legado que dejó Juan Castillo. Ambas salas, la Galería Regional y la Galería Nacional, estarán dispuestas para él, permitiéndonos cumplir su último sueño: seguir mostrando su trabajo desde Centex” señala Manuel Guerra, coordinador de Centex.
Juan Castillo Díaz
Juan Castillo Díaz nació en Antofagasta en 1952. Vivió parte de su infancia en la salitrera Pedro de Valdivia, en la pampa del norte de Chile, experiencia que marcó profundamente su vida y su obra. Estudió arquitectura durante dos años en la Universidad Católica de Valparaíso y, más tarde, en Santiago, estudió grabado con Eduardo Vilches en la Escuela de Arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile, como alumno libre.
Entre 1978 y 1983 integró el Colectivo de Acciones de Arte, CADA, junto a Lotty Rosenfeld, Diamela Eltit, Fernando Balcells y Raúl Zurita. Con ellos realizó diversas acciones de arte e instalaciones en Chile y en el extranjero, convirtiéndose en una figura clave de las prácticas artísticas críticas desarrolladas durante la dictadura.
Desde 1982 realizó gran parte de su obra fuera de Chile y, desde 1986, se radicó en Suecia. A partir de 1998 visitó el país con frecuencia para continuar colaborando con espacios culturales, artistas visuales y proyectos vinculados a la memoria, el territorio y la imagen.
Exposición póstuma de Juan Castillo
El final no es el final
*Inauguración: sábado 11 de julio, 12:00 horas
*Lugar: Galerías Regional y Nacional , Zócalo.
*Centex, Sotomayor 233, Valparaíso