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Investigadora magallánica entre los 11 jóvenes científicos galardonados por la UNESCO por contribuir al estudio en Reservas de la Biósfera

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

-La bióloga marina Leslie Novoa Mansilla, fue reconocida con el MAB Young Scientists Award 2026 junto a destacados exponentes de diferentes países. Su galardón, en la categoría Prince Albert I of Monaco, la convierten, además, en la primera investigadora chilena en recibir este reconocimiento internacional orientado a quienes trabajan en reservas de biosfera marinas.

Desde los bosques de manglar de África hasta los glaciares del extremo sur de Sudamérica, UNESCO anunció recientemente a los once jóvenes investigadores seleccionados a nivel mundial en la convocatoria 2026 del programa Man and the Biosphere (MAB). Dentro de este selecto grupo se encuentra la investigadora magallánica Leslie Novoa Mansilla, cuya propuesta permitirá estudiar uno de los ecosistemas marinos menos conocidos del planeta: los ambientes asociados al Campo de Hielo Cloué, en Isla Hoste, dentro de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos.

El proyecto de la egresada de la Universidad de Magallanes (UMAG), hoy asistente de investigación del Laboratorio de Ecología Funcional (LEF-UMAG) y tesista del Magíster en Ciencias mención Manejo y Conservación de Recursos Naturales en Ambientes Subantárticos de la misma casa de estudios, se titula “Desentrañando la influencia de ambientes proglaciares sobre los ensambles bentónicos: Campo de Hielo Cloué, Reserva de Biosfera Cabo de Hornos”, y busca generar la primera línea base sobre la biodiversidad marina bentónica asociada a este remoto sistema glaciar. Aunque el Campo de Hielo Cloué ha sido estudiado principalmente desde una perspectiva glaciológica y climática, prácticamente no existe información sobre las comunidades de organismos que habitan sus fondos marinos.

“Recibir este premio no es tan solo un honor, sino una gran responsabilidad. Asumir el desafío científico de trabajar en las costas que te vieron nacer y crecer es una travesía, que nace desde la curiosidad. Perseverar para contribuir desde las ciencias del mar al extremo sur de nuestro continente representa un desafío, pero a su vez un verdadero privilegio”, comenta Leslie quien, además de agradecer el apoyo de la institución y de los investigadores que la respaldan en esta tarea, aseguró que su investigación “ayudará a generar un impacto de valor ecológico y científico a nivel nacional e internacional, permitiendo desentrañar esta área y llevar un manejo en relación con una óptima conservación”.

Una frontera científica en el extremo austral

Esta zona representa actualmente una verdadera frontera del conocimiento científico. Mientras los glaciares australes experimentan cambios acelerados asociados al escenario climático actual, aún existe un importante vacío respecto a cómo estos ambientes influyen sobre la biodiversidad marina que se desarrolla bajo la superficie.

Por ello, la investigación combinará muestreos de fondo marino, identificación taxonómica especializada, medición de variables oceanográficas y análisis de información satelital para evaluar de qué forma variables como la salinidad, temperatura y disponibilidad de clorofila influyen en la distribución de especies desde zonas cercanas al hielo hacia ambientes marinos más abiertos.

Además, toda la información generada será organizada bajo estándares internacionales de biodiversidad y publicada en plataformas abiertas como GBIF (Global Biodiversity Information Facility), contribuyendo a que los registros de especies de uno de los lugares más remotos del mundo estén disponibles para investigadores, instituciones y tomadores de decisiones.

En esa línea, para la investigadora, el aporte que hará el trabajo a nivel de la administración de áreas protegidas y reservas de la biosfera será en torno a contar con una línea de base, lo cual, a su juicio, favorecerá desarrollar estrategias y formas de conservar esta zona tan importante y que representa el último rincón glaciar de lo que sería el continente americano.

Un reconocimiento a la ciencia desde Magallanes

La propuesta es desarrollada desde el Laboratorio de Ecología Funcional de la Universidad de Magallanes (LEF-UMAG), bajo la tutoría del Dr. Cristian Aldea, académico del Departamento de Ciencias y Recursos Naturales, con el apoyo del investigador Erling Johnson y de académicos del laboratorio, Dra. Claudia Andrade y Dr. Américo Montiel. El grupo cuenta con una amplia trayectoria en estudios de biodiversidad marina subantártica y antártica, además de experiencia previa en campañas científicas en fiordos, canales y ambientes extremos del sur de Chile.

Junto con fortalecer la investigación desarrollada desde Magallanes, el proyecto también tendrá un impacto directo en la formación de nuevos profesionales de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Magallanes, mediante la generación de muestras, datos y nuevas oportunidades de investigación para estudiantes de pregrado. De esta forma, y según señaló Leslie, los resultados obtenidos en uno de los ambientes más remotos del planeta podrán integrarse al desarrollo de futuras tesis, prácticas profesionales y actividades formativas vinculadas al conocimiento y conservación de los ecosistemas australes. “Es bastante interesante que se disponga un material tan inédito y tan exclusivo, para que los estudiantes puedan trabajar y conocer también estos animales que vienen de estas zonas tan remotas”, añadió.

Para el Dr. Cristian Aldea, la adjudicación representa un reconocimiento al trabajo de jóvenes investigadores, pero también al desarrollo de capacidades científicas instaladas en la región. “Que una propuesta nacida en la Universidad de Magallanes sea seleccionada por un programa internacional como UNESCO-MAB resalta la importancia de estudiar estos ecosistemas desde el propio territorio, especialmente considerando que la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos constituye un laboratorio natural único donde aún existen enormes vacíos de información sobre la biodiversidad marina”, destacó.

El premio MAB para Jóvenes Científicos – Príncipe Alberto I de Mónaco apoya investigaciones desarrolladas en reservas de biosfera marinas, insulares y costeras, en línea con el Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible. En este caso, el proyecto liderado por Leslie Novoa será desarrollado en la reserva de biosfera más austral incluida en la convocatoria, llevando la investigación marina chilena hasta uno de los últimos grandes territorios silvestres del planeta.

Los resultados esperados incluyen nuevos registros de biodiversidad, identificación de zonas sensibles frente al retroceso glaciar, publicaciones científicas y material de divulgación orientado a fortalecer la conservación y gestión futura de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos.

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