Iniciativa considera acompañamiento, desarrollo de competencias para el empleo, innovación mediante realidad virtual y colaboración con el sector productivo.
Fortalecer la transición al mundo laboral de estudiantes con discapacidad y neurodivergencia, principalmente personas autistas que cursan los últimos semestres de sus carreras, es el objetivo de un proyecto adjudicado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. La iniciativa es financiada por el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS), a través del Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos (FONAPI).
La propuesta será ejecutada por la Dirección de Inclusión de la Vicerrectoría Académica de la PUCV y contempla acompañar a estudiantes próximos a egresar en el desarrollo de habilidades sociolaborales, fortalecer los vínculos con empresas y promover ajustes razonables que favorezcan su inserción profesional. El proyecto tendrá una duración de un año y beneficiará directamente a un grupo estimado de entre 20 y 25 estudiantes.
La directora de Inclusión de la PUCV, Vanessa Vega, destacó la relevancia de esta adjudicación, subrayando que responde a una necesidad cada vez más presente en la comunidad universitaria.
“Para nosotros este proyecto es muy importante, primero porque es un fondo nacional de apoyo a la inclusión, al que se postula a través del Servicio Nacional de la Discapacidad, y como Universidad hemos tenido apoyo en años anteriores. Por ejemplo, Pictos -una aplicación web que permite entregar información y orientación a personas con discapacidad intelectual, para facilitar el uso de distintos servicios públicos- también nació desde un FONAPI”, sostuvo.
La directora explicó que el sostenido aumento de estudiantes con discapacidad y neurodivergencia en la educación superior plantea nuevos desafíos para las instituciones. En la PUCV, cerca del 70% de quienes reciben apoyo a través del programa PUCV Inclusiva corresponde a estudiantes autistas, realidad que ha impulsado el desarrollo de nuevas estrategias de acompañamiento a lo largo de toda su trayectoria académica.
“Desde la Dirección de Inclusión, y también a nivel nacional e internacional, vemos que la población con algún tipo de discapacidad o condición ha ido aumentando. Esto también se expresa en las matrículas de la Universidad, lo cual es muy positivo, pero nos demanda ir realizando los ajustes razonables que las y los estudiantes necesitan en su experiencia universitaria”, afirmó Vega.
Actualmente, la Universidad cuenta con el programa PUCV Inclusiva, orientado a favorecer el acceso, permanencia y participación de estudiantes con discapacidad. Asimismo, desde hace algunos años desarrolla el programa REDIL, enfocado en apoyar a quienes se encuentran en la etapa final de su formación. La adjudicación de este nuevo proyecto permitirá fortalecer ese trabajo, incorporando un énfasis especial en la preparación para la inserción laboral.
Innovación, interdisciplina y vínculo con empresas
Uno de los principales atributos de la iniciativa es su enfoque interdisciplinario. El proyecto articulará el trabajo de la Dirección de Inclusión con académicas, académicos y profesionales de diversas áreas del conocimiento, integrando aportes provenientes de la investigación, la ingeniería, la tecnología, el diseño y las ciencias sociales.
Entre quienes participarán en su ejecución se encuentran Félix González, profesional vinculado al desarrollo de habilidades sociolaborales; el profesor Felipe Muñoz, de Ingeniería Civil PUCV, quien apoyará el diseño de una herramienta piloto basada en realidad virtual; e Isaskun Álvarez, colaboradora del equipo de investigación.
“Este trabajo conecta las necesidades de los estudiantes y de la Dirección de Inclusión con académicos que trabajan en áreas específicas. Eso genera un círculo virtuoso para la propia Universidad”, indicó Vega.
La propuesta considera además un trabajo colaborativo con empresas, con el propósito de avanzar hacia procesos de inclusión laboral más pertinentes y sostenibles. Para ello, la PUCV promoverá espacios de acompañamiento y aprendizaje mutuo, orientados tanto a estudiantes como a organizaciones que requieran orientación sobre ajustes razonables, accesibilidad e incorporación de personas con discapacidad en sus equipos de trabajo.
En esa misma línea, Vanessa Vega añadió que las empresas también están llamadas a avanzar en la construcción de entornos laborales más inclusivos.
“Como Universidad podemos liderar lineamientos sobre cómo potenciar que las empresas sean inclusivas, generar cambios dentro de ellas y apoyarlos para enfrentar los procesos de postulación de personas que tengan alguna condición y cuáles son los ajustes que requieren”, añadió.
Junto con fortalecer las competencias para la empleabilidad, el proyecto busca consolidar el rol de las y los estudiantes como protagonistas de sus procesos formativos y de transición al mundo del trabajo. Con ese propósito, se habilitarán espacios de escucha y participación que permitan recoger sus necesidades, ajustar las acciones contempladas y promover su empoderamiento como parte de una comunidad comprometida con la inclusión.