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Mejor prevenir que curar. Por Karla Cubillos Académica Escuela de Enfermería Universidad de Las Américas

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Con la llegada de las vacaciones de invierno, miles de niños y niñas esperan con entusiasmo dos semanas de descanso, recreación y tiempo libre fuera de las aulas. Sin embargo, este período también representa un desafío para muchas familias que deben compatibilizar el entretenimiento de los menores con su bienestar y cuidado.

Las infecciones respiratorias son una de las principales preocupaciones durante esta época y no dan tregua durante el receso escolar. De hecho, las vacaciones coinciden con el período de mayor circulación de virus respiratorios. Según datos del Instituto de Salud Pública de Chile, la influenza es responsable del 32% de las infecciones respiratorias, seguido por el rinovirus, que concentra el 27,4% de los casos.

Esto demuestra que no es posible evitar la circulación de los virus durante el invierno, pero sí se debe estar preparado para enfrentarlos. Medidas como la vacunación, llevar una alimentación adecuada, y la mantención de hábitos de higiene, pueden marcar la diferencia entre unas vacaciones disfrutadas o semanas de enfermedad.

Una de las medidas preventivas más exitosas y consolidadas en nuestro país es la vacunación. Cada año se implementa una campaña de inmunización que incluye a niños y niñas con el objetivo de protegerlos frente a estas enfermedades. Las vacunas han demostrado salvar vidas, disminuir el impacto de diversas patologías y mejorar la calidad de vida de la población. Uno de los grandes hitos recientes del sistema de salud ha sido la ausencia de muertes por virus respiratorio sincicial durante los últimos dos años gracias a la inoculación. Su impacto también ha permitido disminuir hasta en un 95% la necesidad de hospitalización por esta causa.

Otra alternativa de protección recae en mantener un adecuado nivel de inmunidad a través de una alimentación que incluya alimentos ricos en vitamina C, como naranjas, mandarinas y kiwis. Este nutriente contribuye al funcionamiento del sistema inmunológico al estimular la actividad de los glóbulos blancos, responsables de la defensa del organismo frente a los virus. Asimismo, un estudio realizado en Finlandia demostró que el consumo de vitamina C redujo la duración de los resfriados en un 8% en adultos y en un 14% en niños.

A ello se suman medidas de higiene que adquirieron especial relevancia durante la pandemia y que continúan siendo fundamentales para prevenir infecciones respiratorias. Entre ellas destacan el lavado frecuente de manos, uso de alcohol gel y la práctica de cubrirse con el antebrazo al toser o estornudar.

Todas estas acciones son simples, económicas y están al alcance de las familias. Ejecutarlas correctamente genera un resguardo en niños y niñas, recordando que prevenir siempre será mejor que curar. Entonces, frente a este escenario, la pregunta que queda por realizar es: ¿estamos haciendo todo lo posible para prevenir las infecciones respiratorias antes de que lleguen a nuestro hogar?

 

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