Un informe de expertos revela que la falta de normas del MINSAL para estos productos derivados de alimentos genera falsificaciones con daños crónicos acumulativos.
Un complejo escenario sanitario y económico afecta a Chile debido a un histórico «vacío regulatorio» en torno a los nutracéuticos. Estos productos concentrados derivados de alimentos naturales (en cápsulas o polvos) aportan beneficios terapéuticos comprobados. Al no estar contemplados en la normativa actual, el mercado se ha visto inundado por la informalidad, exponiendo a la ciudadanía a graves riesgos.
Así lo advierte un informe de Heriberto García Escorza, Químico Farmacéutico y exdirector del Instituto de Salud Pública (ISP). El documento denuncia que, mientras los productores serios no pueden comercializar por trabas reglamentarias, malos comerciantes aprovechan el descontrol para vender falsificaciones que actúan como verdaderos venenos.
Daño silencioso y fuga de innovación
A diferencia de los tóxicos de impacto inmediato, los productos falsos que imitan ser suplementos alimenticios generan un daño crónico. «Es la acumulación de sustancias que en el futuro, sin darse cuenta, genera un daño hepático, cardíaco, renal o sistémico», alerta García.
El ISP ha resuelto que 69 ingredientes alimenticios deben ser clasificados como medicamentos. Sin embargo, ninguno ha logrado obtener su registro sanitario como tal, quedando atrapados en una contradicción estatal que ignora la venta ilegal en ferias e internet, pero frena la certificación de productos de calidad.
El problema también es un freno económico. Chile posee una industria alimentaria que representa el 18% del PIB. No obstante, el 60% de la investigación aplicada se pierde, quedando en simples hallazgos. Esto también ha sido levantado en el Congreso por parte de la Asociación Chilena de Productores e Importadores de Alimentos y Suplementos Saludables A.G. (Alimsa).
Respuestas del MINSAL y soluciones
Pese a que el ISP ha presentado propuestas para modificar los reglamentos (la última en 2022), las autoridades políticas han respondido por una década que el tema, en definitiva, «no es prioritario».
Desde Alimsa, apuntan a dos vías inmediatas para poder destrabar y evitar esta eventual crisis en la salud pública. “La primera es que el MINSAL emita un decreto modificatorio al DS N°3/2010 para incorporar reglas de calidad alcanzables para nutracéuticos”. Por otro lado, el informe sostiene que el ISP puede dictar una norma técnica interpretativa autónoma “tal como lo hizo con las Terapias Avanzadas, donde permite su producción para investigación a pequeña escala, y establecer reglas que permitan para este caso a laboratorios de alimentos demostrar BPM para también fabricar e investigar adecuadamente, en este caso nutracéuticos”.