Expertos advierten que la preparación y una comunicación rápida son claves para reducir riesgos durante eventos climáticos extremos. Mantener canales alternativos de comunicación y contar con protocolos familiares puede evitar situaciones críticas.
Las intensas lluvias, fuertes vientos y el riesgo de inundaciones que afectan a gran parte del país vuelven a poner sobre la mesa una realidad que Chile ya vivió hace pocos años: basta un sistema frontal intenso para provocar cortes prolongados de electricidad, interrupciones en las telecomunicaciones, calles anegadas y miles de personas incomunicadas durante horas o incluso días.
De hecho, durante los eventos meteorológicos registrados en 2024, cientos de miles de hogares quedaron sin suministro eléctrico durante varios días y numerosas zonas sufrieron interrupciones en telefonía e internet, dificultando la coordinación entre familias, empresas y organismos de emergencia.
Para VIPER, empresa chilena especializada en sistemas de notificación masiva de emergencias (EMNS) utilizados por instituciones públicas, empresas y organismos de respuesta, la principal diferencia entre una emergencia controlada y una crisis suele estar en la capacidad de comunicarse oportunamente.»Cuando ocurre una emergencia, las personas tienden a buscar información al mismo tiempo. Eso puede saturar las redes y retrasar la entrega de mensajes importantes. Por eso es fundamental que las organizaciones y las familias tengan protocolos definidos antes de que ocurra el evento», explica Camilo Salazar, COO de VIPER.
Las siete recomendaciones para enfrentar un sistema frontal
Desde la experiencia acumulada en la gestión de miles de emergencias, desde VIPER recomiendan:
1. No esperar la alerta oficial para prepararse
Si el pronóstico anuncia lluvias intensas o vientos sobre lo habitual, es recomendable asegurar techumbres, retirar objetos que puedan caer desde balcones o patios y revisar canaletas y desagües antes del inicio del frente climático.
2. Definir un punto de encuentro familiar
Cuando las comunicaciones fallan, muchas familias no saben dónde reunirse.
Lo ideal es acordar previamente un lugar seguro y establecer qué hará cada integrante si ocurre un corte prolongado de energía o las calles quedan intransitables.
3. Mantener los celulares cargados
Los expertos recomiendan cargar completamente teléfonos móviles, baterías externas (power banks), linternas recargables y equipos médicos que dependan de electricidad antes de la llegada del sistema frontal.
4. Privilegiar los mensajes por sobre las llamadas
Durante una emergencia las redes telefónicas suelen congestionarse.
Los mensajes de texto o aplicaciones de mensajería consumen menos recursos y tienen mayores probabilidades de llegar cuando existe alta demanda.
5. Empresas e instituciones deben activar protocolos anticipadamente
No basta con tener un plan de emergencia archivado.
Las organizaciones deberían contar con mecanismos que permitan informar simultáneamente a trabajadores, clientes o comunidades sobre cierres, evacuaciones, suspensión de actividades o cambios operacionales.
6. Mantener información oficial y evitar rumores
Las cadenas de WhatsApp y publicaciones sin verificar suelen multiplicarse durante eventos extremos.
Siempre se recomienda confirmar cualquier información mediante organismos oficiales antes de compartirla.
La comunicación también salva vidas
Según explica Salazar, uno de los principales problemas que se observa durante emergencias es la falta de coordinación entre quienes deben tomar decisiones.
«Muchas veces el problema no es la emergencia en sí, sino que la información llega tarde o de forma distinta a cada persona. Cuando todos reciben instrucciones claras y al mismo tiempo, las decisiones son mucho más rápidas y seguras.»
Actualmente, los sistemas de Emergency Mass Notification System (EMNS) permiten enviar alertas simultáneamente mediante aplicaciones móviles, SMS, llamadas automáticas, correo electrónico y otros canales, incluso segmentando a distintos grupos según su ubicación o función. Esta tecnología ya es ampliamente utilizada en industrias críticas, universidades, empresas y organismos de emergencia para coordinar evacuaciones, informar cierres preventivos y activar protocolos en tiempo real.
«Las emergencias climáticas seguirán ocurriendo. La diferencia estará en qué tan preparados estamos para enfrentarlas. Tener información clara, protocolos conocidos y canales de comunicación confiables puede reducir considerablemente el impacto sobre las personas y las organizaciones», concluye Salazar.