Buscar

Aunque el SII y la TGR condonan multas desde junio, la optimización financiera y el cumplimiento tributario sigue siendo la mejor fórmula. Por Iván Cifuentes Concha, Perito judicial contable y tributario, acreditado por todas las Cortes de Apelaciones y Corte Suprema de Chile

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

Desde el 22 de junio rige una nueva política de condonación de intereses y multas del Servicio de Impuestos Internos y la Tesorería General de la República, y ya son miles las pymes que la están usando. Pero condonar una deuda no resuelve el problema que la originó. La diferencia entre una pyme que sobrevive y una que cierra, está en la optimización financiera y el cumplimiento tributario que hace, o no hace, durante todo el año.

La nueva política de condonación, que opera sobre la base del artículo 207 del Código Tributario, ofrece rebajas crecientes según la antigüedad de la deuda y un incentivo adicional para quienes pagan el total de lo adeudado. Para miles de pymes, esta ventana llegó como un respiro, pero vale la pena preguntarse de dónde salió esa deuda que hoy están regularizando. Casi nunca es un mal negocio. Casi siempre es una empresa que fue arrastrando obligaciones tributarias, hasta que la falta de caja se convirtió en atraso, y el atraso en multas e intereses.

Esa es la verdadera lectura de esta condonación. No expone un problema puntual de algunas empresas mal administradas, sino un patrón que se repite en miles de pymes chilenas: la optimización financiera y el cumplimiento tributario se hace, cuando se hace, a última hora, y casi nunca con la anticipación suficiente para que sirva de algo.

La optimización financiera y el cumplimiento tributario no es un trámite de una vez al año

Muchos empresarios pyme asocian los impuestos con fechas puntuales, la declaración de IVA cada mes, el pago provisional mensual, la Operación Renta en abril, y tratan cada una de esas fechas como un trámite aislado, no como parte de una misma gestión de caja que debería revisarse durante todo el año. Ese enfoque fragmentado es exactamente lo que lleva a que la empresa se entere de cuánto debe pagar solo cuando ya no queda margen para reaccionar.

La optimización financiera y el cumplimiento tributario real no ocurre en marzo. Ocurre en enero, en junio y en septiembre, cada vez que la empresa revisa sus resultados, ajusta sus pagos provisionales a la realidad del negocio y proyecta lo que deberá pagar antes de que la fecha límite se lo exija.

Cuando una pyme descubre a último minuto cuánto debe pagar, las opciones que le quedan son todas malas: pedir crédito de urgencia, sobregirarse, postergar el pago a proveedores o negociar con el SII y la TGR desde una posición de necesidad. Cualquiera de esas salidas tiene un costo, financiero o reputacional, que se pudo haber evitado por completo con una proyección hecha con meses de anticipación.

Esa distinción importa. No es lo mismo un negocio que no genera utilidades que un negocio rentable que llega sin caja porque nunca proyectó sus obligaciones. El segundo caso es, casi siempre, evitable.

La optimización es la única salida real

Optimizar no requiere una estructura compleja ni un equipo financiero robusto. Requiere, primero, ajustar mensualmente los pagos provisionales según el resultado real del negocio, en lugar de dejar que se acumulen sobre una base desactualizada. Segundo, provisionar el impuesto a la renta como un gasto fijo más, mes a mes, en vez de tratarlo como un imprevisto. Y tercero, revisar si la empresa está tributando bajo el régimen correcto. El régimen Pro Pyme del artículo 14D, vigente desde 2020, permite a muchas empresas tributar sobre base de caja en lugar de base devengada, lo que alivia directamente la presión de liquidez cuando se usa bien.

Cuando esta revisión se hace durante el año y no en el último mes, también hay tiempo real para negociar plazos con el Servicio de Impuestos Internos, ordenar la cobranza a clientes y evaluar financiamiento en condiciones razonables, en lugar de aceptar lo primero que aparece cuando ya no hay margen.

Aprovechar la condonación vigente es una decisión correcta para cualquier pyme que hoy tenga deuda tributaria. Pero conviene tener claro qué es y qué no es esta política: una segunda oportunidad para ponerse al día, no una solución al problema que generó la deuda. Sin una adecuada optimización tributaria, la próxima condonación no llegará a tiempo, quizás no exista, y la empresa volverá a estar donde está hoy.

La optimización financiera y el cumplimiento tributario preventivo no es un gasto adicional ni un lujo reservado para empresas grandes. Es la herramienta más efectiva y menos costosa que tiene una pyme para no depender, cada cierto tiempo, de que el Estado le perdone lo que pudo haber evitado desde el principio.

noticias relacionadas

En invierno no bajar la guardia con nuestros niños en casa. Por Magaly Sandoval, Académica Escuela de Enfermería, Universidad San Sebastián

Tensión en Ormuz: El nuevo jaque a la logística. Por Jorge Aravena N., Gerente de Desarrollo Corporativo del Grupo TW

Los derechos no pueden retroceder. Por Carolina Araya Directora Carrera de Derecho Universidad de Las Américas, Sede Concepción

Pequeños hábitos, gran impacto. Por Carolina Santander, académica de Terapia Ocupacional, Universidad Andrés Bello