Aunque millones de personas conviven con hepatitis sin saberlo, la información, la vacunación y el diagnóstico oportuno permiten prevenir complicaciones graves como la cirrosis y el cáncer hepático. En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, experta da recomendaciones clave para reducir el riesgo de contagio y proteger la salud.
Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para generar conciencia sobre una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo y que continúa siendo una de las principales causas de cirrosis y cáncer de hígado.
La hepatitis corresponde a una inflamación del hígado que puede ser provocada por diversos factores, aunque las infecciones causadas por los virus de la hepatitis A, B, C, D y E son las más frecuentes.
Mientras las hepatitis A y E suelen manifestarse como enfermedades agudas asociadas al consumo de agua o alimentos contaminados, las hepatitis B y C pueden evolucionar de manera silenciosa durante años.
“Uno de los mayores problemas que presenta esta enfermedad es que muchas personas pueden estar infectadas sin saberlo. En especial en los casos de hepatitis B y C, es posible que pasen décadas sin síntomas evidentes, mientras el hígado continúa sufriendo daño progresivo”, explica Miriam Fuentes, académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar.
La enfermera advierte que precisamente esa ausencia de señales es la que dificulta el diagnóstico precoz. “Cuando aparecen síntomas como cansancio persistente, coloración amarillenta de la piel y los ojos, pérdida de peso o aumento del volumen abdominal, es posible que ya exista un compromiso hepático importante. Por eso resulta tan relevante la detección temprana mediante exámenes de sangre”, sostiene.
El peligro de una enfermedad silenciosa
Según organismos internacionales, una proporción importante de los casos de cirrosis hepática y cáncer primario de hígado está asociada a infecciones crónicas por hepatitis B y C.
El hígado cumple funciones esenciales para el organismo, incluyendo la eliminación de toxinas, la producción de proteínas y la regulación de múltiples procesos metabólicos. Cuando se produce una inflamación persistente, el daño acumulado puede derivar en enfermedades graves.
“La hepatitis es una enfermedad que muchas veces avanza en silencio. A diferencia de otras patologías, no siempre genera molestias que obliguen a consultar. Por ello, la educación y el conocimiento son fundamentales para prevenir consecuencias a largo plazo”, afirma Fuentes.
Afortunadamente, durante las últimas décadas se han conseguido avances significativos en la lucha contra esta enfermedad. En Chile, la vacuna contra la hepatitis B forma parte del Programa Nacional de Inmunizaciones desde 2005, mientras que la vacuna contra la hepatitis A fue incorporada posteriormente, fortaleciendo la protección de niños y niñas.
A ello se suman mejoras en el acceso al agua potable, saneamiento básico y tratamientos cada vez más efectivos. “Actualmente contamos con herramientas muy eficaces para prevenir y controlar la enfermedad. La vacunación ha permitido disminuir significativamente el riesgo de infección y existen terapias capaces de controlar la hepatitis B y curar la gran mayoría de los casos de hepatitis C”, destaca la académica UNAB.
No obstante, enfatiza que los avances médicos deben complementarse con medidas de autocuidado y prevención.
Consejos para prevenirla
En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, la académica de la Facultad de Enfermería de la UNAB, sede Viña del Mar, entrega una serie de recomendaciones dirigidas a la comunidad.
1. Lavarse correctamente las manos: El lavado frecuente con agua y jabón continúa siendo una de las medidas más efectivas para evitar enfermedades infecciosas. “Es fundamental lavarse las manos antes de preparar alimentos, antes de comer, después de usar el baño, cambiar pañales o realizar actividades que impliquen riesgo de contaminación”, señala Fuentes.
2. Consumir alimentos en lugares autorizados: La especialista recomienda adquirir productos únicamente en establecimientos que cuenten con autorización sanitaria.
3. Mantener una adecuada higiene del hogar: La limpieza frecuente de baños y superficies contribuye a reducir la transmisión de microorganismos.
4. Cocinar correctamente carnes, pescados y mariscos: Los alimentos de origen animal deben consumirse bien cocidos para disminuir riesgos sanitarios.
5. Lavar frutas y verduras: Especialmente cuando serán consumidas crudas.
6. Consumir agua segura: “Siempre debemos privilegiar el consumo de agua potable. Si existe alguna duda sobre su calidad, lo recomendable es hervirla antes de beberla”, explica.
7. Mantener prácticas sexuales seguras: El uso de preservativo y la educación sexual siguen siendo herramientas fundamentales para prevenir enfermedades transmisibles. “La hepatitis B puede transmitirse por contacto sexual, por lo que resulta importante adoptar medidas preventivas y mantener conductas responsables”, agrega.
8. No compartir jeringas ni elementos cortopunzantes: El contacto con sangre contaminada sigue siendo una de las principales vías de transmisión de algunas hepatitis virales.
9. Elegir lugares autorizados para tatuajes y piercings: Los procedimientos deben realizarse bajo estrictas normas de higiene y esterilización.
10. Mantener al día la vacunación: La vacunación constituye una de las estrategias preventivas más efectivas disponibles.
11. Informarse sobre la enfermedad: Conocer sus mecanismos de contagio, síntomas y formas de prevención permite tomar mejores decisiones.
12. Consultar ante cualquier duda: “Muchas personas creen que por sentirse bien no necesitan evaluación médica. Sin embargo, en algunos casos los exámenes preventivos permiten detectar infecciones que llevan años sin manifestaciones clínicas”, advierte Fuentes.
Un desafío que involucra a todos
La Organización Mundial de la Salud se ha propuesto eliminar la hepatitis viral como amenaza para la salud pública en los próximos años. Sin embargo, alcanzar ese objetivo requiere no solo avances científicos, sino también una ciudadanía informada y comprometida con la prevención.
“La hepatitis puede prevenirse, detectarse e incluso curarse en algunos casos. Lo importante es no esperar a que aparezcan síntomas para actuar. La vacunación, las conductas de autocuidado y el diagnóstico oportuno siguen siendo nuestras mejores herramientas”, concluye Miriam Fuentes.