Tres de cada cuatro personas en Chile elegirían trabajar en minería. El estudio Randstad Employer Brand Research 2026 la posiciona, por segundo año consecutivo, como la industria más atractiva para desarrollar una carrera.
Más que un cambio en las preferencias laborales, este resultado refleja una transformación que la minería viene impulsando desde hace años y que, poco a poco, comienza a ser reconocida por la ciudadanía.
En un contexto marcado por la creciente demanda de minerales críticos para la transición energética, la minería chilena ha asumido desafíos que van mucho más allá de aumentar su producción. Ha incorporado nuevas tecnologías, impulsado la innovación, fortalecido la inclusión y desarrollado soluciones para reducir cada vez más su impacto ambiental. Una minería distinta, más moderna y conectada con los desafíos del futuro.
Este reconocimiento es una buena noticia, pero también es el reflejo de un trabajo que se ha construido de manera colaborativa durante los últimos años. Empresas mineras, proveedores, instituciones de formación, redes de profesionales como Women in Mining (WIM) y la Red de Ingenieras de Minas (RIM), organizaciones como la Alianza CCM-Eleva y muchos otros actores del ecosistema han impulsado iniciativas para acercar la industria a las personas, fortalecer la formación de capital humano y mostrar una minería cada vez más innovadora, diversa e inclusiva. Ese esfuerzo conjunto ha permitido que cada vez más personas conozcan una industria muy distinta a la que imaginaban hace algunos años y quieran ser parte de ella.
Parte importante de esa transformación también ha sido comprender que la minería de hoy requiere talentos muy distintos a los de hace una década. La industria demanda especialistas en automatización, análisis de datos, inteligencia artificial, sostenibilidad, ciberseguridad y múltiples disciplinas que conviven con los perfiles tradicionales del sector. Esta evolución ha impulsado un trabajo coordinado entre empresas, instituciones de formación y organizaciones especializadas para anticipar las necesidades de capital humano, actualizar la oferta formativa y acercar estas nuevas oportunidades de desarrollo a las personas. La minería ya no solo busca ingenieros o geólogos; necesita talento diverso, capaz de aportar desde múltiples disciplinas para responder a los desafíos de una industria cada vez más tecnológica y sostenible.
Los resultados de Randstad son un incentivo para seguir avanzando. Mantener la confianza no es fácil, implica que el sector continúe generando oportunidades de desarrollo, incentive el fortalecimiento de la formación de talento, de manera de abrir espacios para que más personas puedan aportar al sector; porque la minería necesita del mejor talento disponible. También implica seguir fortaleciendo el diálogo con las personas y los territorios, porque entendemos que la legitimidad se construye tanto por lo que hacemos, como por la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno.
Hoy la industria no solo extrae minerales: desarrolla tecnología, impulsa innovación, crea oportunidades de carrera y trabaja junto a las regiones para formar el talento que necesitará el país. Mostrar esa realidad, con transparencia y hechos concretos, también es una forma de inspirar a las nuevas generaciones y fortalecer el vínculo con la ciudadanía.
Porque el futuro de la minería dependerá, en gran medida, de las personas que decidan ser parte de ella. Que hoy más chilenos quieran construir su carrera en esta industria no es casualidad, sino que es un resultado del trabajo colaborativo de un ecosistema que ha entendido que atraer talento también significa transformar la manera en que la minería se desarrolla, se relaciona y comunica su aporte al país.