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Trabajadores entre 25 y 34 años enfrentan un 60.6% más de exposición a la contaminación atmosférica a causa del transporte de delivery

Los jóvenes trabajadores de entre 25 y 34 años, pertenecientes a un estrato socioeconómico medio (C1b), son el segmento con mayor exposición a las emisiones de gases contaminantes generadas por el transporte de última milla, que circula persistentemente por distritos comerciales durante el horario laboral. Esta es una de las conclusiones del estudio Exposición a las emisiones de entrega de última milla: un novedoso enfoque de fusión de datos, elaborado por los investigadores Franco Basso, Sara Perotti, Raúl Pezoa, Francisco Fuentes y Julio Covarrubia.

“De acuerdo con el estudio, el segmento de clase media (C1b) enfrenta un 60,6% más de exposición, equivalente a 70,8 gramos adicionales de NOx y 13,2 g de material particulado al mes, en comparación con el segmento de mayores ingresos (AB)”, detalla el académico de la PUCV, Franco Basso.

El estudio, enmarcado en la iniciativa Transporte de carga inteligente: IA aplicada a datos de telefonía celular, financiado por el proyecto de ANID FONDEF ID25I10409, utiliza por primera vez una fusión masiva de datos (big data) para rastrear flujos vehiculares. Para llegar a sus conclusiones, integró más de 5 millones de registros GPS diarios de vehículos de reparto con datos anónimos de teléfonos móviles. Para ello, contó con la participación de empresas como SimpliRoute y Entel, que facilitaron información, además de la colaboración de entidades académicas como la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad Diego Portales y el Politécnico di Milano.

Una de las innovaciones metodológicas del estudio fue medir los niveles de contaminación a los que está expuesta la población en los lugares donde pasa más tiempo durante el día, y no solo en su lugar de residencia. Esto resulta especialmente relevante para los grupos trabajadores, que suelen permanecer menos tiempo en sus hogares durante la semana y concentrar su presencia allí al final del día y los fines de semana.

“La exposición real ocurre donde vivimos nuestro día a día. El modelo tradicional de medir la contaminación en el lugar de residencia está obsoleto. Las personas se exponen a los gases tóxicos en sus trayectos y, principalmente, en sus lugares de trabajo”, explica el académico.

Una amenaza para la salud

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el transporte es una fuente relevante de contaminación atmosférica y representa la cuarta mayor proporción de emisiones globales de gases de efecto invernadero. Esta contaminación asociada al transporte tiene efectos directos en la salud: la OMS vincula la exposición a contaminantes del aire con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, cáncer, efectos adversos en nacimientos y muerte prematura. A nivel global, la contaminación del aire exterior se asocia con 4,2 millones de muertes prematuras al año.

 

Claves del estudio

  • El estudio se realizó en Santiago de Chile e integró datos de población móvil y vehículos de reparto de la última milla, que representa el tramo final de la cadena logística, donde el producto llega desde el centro de distribución hasta el cliente final. En particular, consideró datos móviles de miércoles entre marzo y junio de 2024, además de registros GPS de vehículos de reparto, excluyendo algunos meses para mantener la consistencia del análisis. Tras un proceso de validación, el artículo científico fue publicado en 2026.
  • La investigación analiza la exposición de la población a emisiones asociadas al reparto de última milla mediante una metodología novedosa de fusión de datos entre trayectorias GPS de vehículos de reparto y datos anonimizados de telefonía móvil.
  • El análisis se presenta a escala espacial y temporal: la ciudad se divide en hexágonos y franjas horarias, cruzando la presencia de personas con la actividad de vehículos de reparto. Luego se aplican modelos estadísticos para medir diferencias de exposición por grupo socioeconómico, edad y género.
  • Los estudios similares previos suelen medir emisiones agregadas o asumir que las personas están expuestas a la contaminación solo donde viven, lo que puede ocultar desigualdades reales. Este estudio busca mostrar que la movilidad diaria modifica quiénes están más expuestos a la contaminación.

 

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