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Cómo prevenir caídas, quemaduras e intoxicaciones en el hogar durante la lluvia y frío

Con la llegada de los sistemas frontales, las bajas temperaturas y el aumento del tiempo que las familias pasan al interior de sus viviendas también crecen los riesgos de sufrir accidentes domésticos. Expertos advierten que niños y personas mayores son los grupos más vulnerables, por lo que llaman a reforzar las medidas de prevención dentro del hogar.
Los días de lluvia y frío no solo obligan a sacar paraguas, estufas y frazadas. También aumentan los riesgos de accidentes al interior de los hogares. Pisos húmedos, sistemas de calefacción, sobrecarga eléctrica y el uso frecuente de líquidos calientes pueden transformarse en fuentes de lesiones que afectan especialmente a niños y adultos mayores.
Según explica Francia Rivera Droguett, académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, durante el invierno las personas permanecen más tiempo dentro de sus casas, lo que incrementa la exposición a situaciones de riesgo. “Muchas veces percibimos el hogar como el lugar más seguro, pero durante los meses de invierno aumentan las posibilidades de sufrir caídas, quemaduras o intoxicaciones, especialmente cuando no existen medidas preventivas adecuadas”, señala.
La enfermera advierte que los grupos más vulnerables son los niños pequeños y las personas mayores. En el caso de los adultos mayores, influyen factores como la disminución de la movilidad, problemas visuales y una mayor fragilidad ósea. En los niños, en tanto, la curiosidad propia de la edad y la falta de percepción del peligro los exponen con mayor facilidad a accidentes.
Quemaduras: uno de los riesgos más frecuentes
Las quemaduras provocadas por líquidos calientes, estufas o cocinas figuran entre los accidentes domésticos más comunes durante esta época. “Un consejo simple y muy efectivo es establecer una zona segura de al menos un metro alrededor de estufas y cocinas. Esto ayuda a que los niños aprendan gradualmente a reconocer el peligro y evita accidentes graves”, explica Rivera.
La académica UNAB agrega que también es fundamental mantener los cables de hervidores eléctricos y los mangos de ollas y sartenes fuera del alcance de los menores.
Otro punto de atención son los tradicionales guateros. “No recomendamos su uso en adultos mayores ni en niños, porque pueden producir quemaduras importantes si se rompen o presentan filtraciones. Además, algunas personas mayores tienen sensibilidad disminuida y pueden no percibir a tiempo una temperatura excesiva”, advierte.
Cuidado con las caídas
Los accesos mojados y los pisos resbaladizos aumentan significativamente el riesgo de caídas, especialmente en adultos mayores.
Frente a este escenario, Rivera recomienda mantener secos los ingresos a la vivienda, evitar el uso de cera en los pisos e instalar huinchas antideslizantes en escaleras y baños. “También es importante asegurar una buena iluminación en pasillos y sectores de tránsito nocturno. Un espacio bien iluminado permite detectar obstáculos y reduce el riesgo de accidentes”, comenta.
Asimismo, destaca la importancia de utilizar calzado adecuado dentro y fuera del hogar. “Los zapatos deben ser antideslizantes y ajustarse correctamente al pie para favorecer el equilibrio y prevenir caídas”, añade.
Intoxicaciones silenciosas
Otro de los peligros del invierno es la intoxicación por monóxido de carbono, un gas invisible y sin olor que puede generarse por el uso inadecuado de sistemas de calefacción. “La ventilación es fundamental incluso durante los días fríos. Se recomienda abrir las ventanas entre 10 y 15 minutos diarios, idealmente en el horario de mayor temperatura, para renovar el aire de la vivienda”, explica la enfermera.
La profesional recalca que nunca se deben utilizar braseros, parrillas ni estufas a parafina en dormitorios cerrados. “Si una persona presenta mareos, dolor de cabeza, náuseas o somnolencia mientras se utiliza calefacción, se debe sospechar una posible intoxicación por monóxido de carbono y actuar de inmediato, ventilando el espacio y trasladando a la persona al aire libre”, enfatiza.
A ello suma la necesidad de realizar revisiones periódicas de los artefactos a gas. “Lo ideal es que estos equipos sean inspeccionados cada año por personal certificado antes de iniciar la temporada de invierno”, recomienda.
Riesgos eléctricos
Las lluvias y la humedad también pueden favorecer accidentes eléctricos al interior de las viviendas. “Uno de los errores más comunes es conectar varios calefactores o equipos de alto consumo a una misma zapatilla eléctrica. Esto puede generar sobrecalentamiento y aumentar el riesgo de incendios”, sostiene Rivera.
La académica UNAB añade que ante filtraciones de agua o presencia de humedad cerca de enchufes y conexiones eléctricas, los equipos deben desconectarse inmediatamente.
Primeros auxilios
Si ocurre un accidente, actuar con rapidez y calma es clave. Frente a una quemadura, la recomendación es enfriar la zona afectada con agua corriente a temperatura ambiente durante 10 a 15 minutos. “Nunca se debe aplicar hielo, pasta de dientes, aceites o remedios caseros sobre una quemadura, ya que pueden agravar la lesión”, advierte la profesional. En caso de caídas importantes o golpes severos, aconseja evitar mover bruscamente a la persona si existe sospecha de fractura o lesión de columna.
Finalmente, Rivera llama a consultar de inmediato en un servicio de urgencia ante quemaduras extensas, golpes en la cabeza con pérdida de conciencia, sospecha de fracturas o síntomas graves de intoxicación. “La prevención siempre será la mejor herramienta. Pequeñas medidas cotidianas pueden evitar accidentes que muchas veces tienen consecuencias importantes para toda la familia”, concluye.

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