Chile enfrenta un escenario económico desafiante, que suele ser especialmente complejo en regiones. De acuerdo a los últimos datos entregado por el Banco Central, durante el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, la actividad económica en la Región de Valparaíso presentó un leve aumento de 0,3%.
En este contexto de bajo crecimiento y mayor incertidumbre laboral, las empresas necesitan ser más competitivas sin perder de vista un desafío clave: atraer, comprometer y retener a sus colaboradores.
El foco suele ponerse en variables como los sueldos, la productividad o los costos laborales. Sin embargo, existe otra dimensión cada vez más relevante y que todavía recibe poca atención: el acceso a beneficios laborales.
Durante muchos años, los programas de alimentación, salud, bienestar o apoyo financiero fueron vistos como un atributo de las grandes compañías, reservado para organizaciones con presupuestos elevados y áreas de recursos humanos desarrolladas. Como consecuencia, miles de trabajadores de empresas medianas quedaron al margen de estos apoyos.
Esa realidad ha comenzado a cambiar. Las empresas han comprendido que el bienestar no es solo un gasto, sino una inversión que puede favorecer el compromiso, la productividad y la permanencia de las personas.
También han cambiado las expectativas de las personas. Una reciente investigación de Rankmi reveló que el 60,2% de los trabajadores chilenos considera que un buen ambiente laboral y las relaciones de equipo son el principal factor que influye en su bienestar, mientras que un 33,4% estima que las empresas deben fortalecer el apoyo a la salud mental. Estas cifras confirman que las expectativas laborales ya no se limitan al sueldo y que las personas esperan un compromiso más amplio de sus empleadores con su bienestar.
Esta transformación resulta especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas. Aunque las pymes representan el 17,6% del total de empresas de la región de Valparaíso, concentran casi la mitad de los trabajadores con empleo formal, con un 43,4%, según datos del Servicio de Impuestos Internos (SII). Esta cifra refuerza la importancia de los colaboradores para el desarrollo económico local y la relevancia que tiene el bienestar laboral.
Actualmente existen alternativas de alimentación, salud y bienestar adaptables a organizaciones de distintos tamaños. El desafío es avanzar en su conocimiento y adopción, especialmente entre las empresas medianas, para que estos apoyos dejen de ser percibidos como un privilegio de las grandes compañías.
Cerrar esta brecha también fortalece la competitividad empresarial. La discusión sobre el futuro del trabajo, por lo tanto, no debe limitarse a cuánto ganan las personas, sino considerar las condiciones que permiten que su trabajo sea más saludable, sostenible y atractivo. Ampliar el acceso a beneficios laborales es una oportunidad para construir mejores organizaciones y un mercado laboral más equitativo.