Agosto, Mes de la Minería, suele ser una oportunidad para mirar las cifras de producción, las inversiones y los proyectos que marcarán el futuro del sector. Sin embargo, hay otro activo estratégico del que hablamos mucho menos y que puede definir la competitividad de Chile durante las próximas décadas: nuestras empresas de base tecnológica.
La minería nacional enfrenta desafíos cada vez más complejos, como yacimientos más profundos y con menores leyes, la escasez hídrica, cómo sacar a los trabajadores de zonas de riesgo, mayores exigencias ambientales y regulatorias, y los fenómenos climáticos extremos, entre otros. A ello se suma la necesidad de producir más minerales para responder a una demanda creciente. Enfrentarlos requerirá inversión, pero también una mayor capacidad para innovar.
Chile tiene una ventaja importante. Contamos con empresas que desarrollan soluciones en automatización, analitica de datos, uso intensivo de inteligencia artificial, aplicaciones robóticas, de gestión y eficiencia hídrica, economía circular, seguridad de maquinarias y equipos y de trabajadores, y de otras para aumentar la productividad y sustentabilidad, surgidas para resolver problemas concretos de una de las industrias mineras más exigentes del mundo y que además poseen el potencial para llegar a otros mercados.
De acuerdo con la novena Encuesta de Innovación en Empresas Proveedoras de la Minería de Cochilco, publicada en 2025, el 81% de las empresas proveedoras consultadas es de capital nacional y el 66% considera que es un proveedor de base tecnológica, lo que nos muestra que Chile posee una base de conocimiento y de capacidades sobre la cual puede construir una industria tecnológica vinculada a la minería.
La misma encuesta evidencia que aún hay camino por recorrer para que las mining tech chilenas puedan crecer y escalar a nivel nacional e internacional. Solo el 35% de las empresas consultadas había exportado durante los últimos tres años, y que aún persisten dificultades para acceder a probar tecnologías y servicios en las faenas, con largos ciclos de validación tecnológica, a lo que se suman restricciones en el acceso a financiamiento, dificultando el escalamiento de nuevas e innovadoras soluciones.
Cerrar estas brechas no depende únicamente de contar con más recursos económicos, sino que también necesitamos cambios culturales que generen una mayor apertura a probar nuevas soluciones, además de requerir una colaboración más estrecha entre las compañías mineras, proveedores, academia y sector público, junto con lograr atraer y retener talento.
Desde Minnovex estamos contribuyendo en el cierre de estas brechas, articulando a empresas y universidades que están innovando para la minería y generando oportunidades para que éstas soluciones tecnológicas desarrolladas en Chile puedan se puedan validar, escalar e internacionalizar. Fortalecer este ecosistema permite diversificar nuestra economía, generar empleo especializado, y pasar de exportar minerales a exportar productos y servicios intensivos en conocimiento.
El futuro de la minería chilena no solo está bajo tierra, sino también en el desarrollo de una industria del conocimiento, continuar generando profesionales y técnicos, y que podamos exportar nuestras soluciones innovadoras y tecnológicas al mundo.