Buscar

La «rendición cognitiva» en las empresas y por qué es un desafío serio para los líderes

El uso indiscriminado de la inteligencia artificial está provocando que los equipos desconecten su capacidad de análisis y adopten respuestas automatizadas como verdades absolutas. El gran desafío de los líderes ya no es la adopción tecnológica, sino evitar la atrofia del talento humano.

 La adopción de la Inteligencia Artificial (IA) es quizá la aparición tecnológica de más rápida incorporación en la sociedad. Y es que pese a los pocos años desde que aparecieron las IAs generativas, de acuerdo con datos globales del Work Trend Index, el 75% de los profesionales de oficina utiliza herramientas de IA en sus tareas diarias. Pero toda irrupción de este calibre también supone desafíos, ya que este despliegue masivo revela consigo un efecto secundario invisible del que recién hoy se comienza a hablar: la «rendición cognitiva» (o cognitive surrender, del inglés).

Este concepto fue acuñado recientemente en una investigación liderada por Steven D. Shaw, académico e investigador de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Para explicarlo, Shaw recurre al reconocido modelo de pensamiento dual del Nobel Daniel Kahneman, que divide nuestra mente en el Sistema 1 (pensamiento rápido e intuitivo) y el Sistema 2 (pensamiento lento, analítico y creativo). Con la llegada de los modelos de lenguaje, el investigador advierte que la humanidad ha creado un «Sistema 3»: la cognición artificial. El riesgo o efecto no deseado surge cuando, por comodidad o exceso de confianza, los colaboradores desconectan su Sistema 2 y aceptan ciegamente los resultados de la IA, cediendo el centro de control de sus decisiones a la máquina, ya sea con sus aciertos, errores o resultados incompletos.

Según expertos en tecnología, a nivel operativo este comportamiento podría transitar de un problema psicológico a una crisis de eficiencia y diferenciación en las empresas. Para Katherine Prendice, Digital Offer Manager de Softtek, “Cuando una organización delega completamente el análisis en la IA, corre el riesgo de perder aquello que realmente la diferencia. Las propuestas, las decisiones y hasta la innovación empiezan a parecerse entre sí. En un contexto donde la tecnología está cada vez más disponible para todos, la verdadera ventaja competitiva sigue estando en el criterio humano que guía su uso”.

En esa línea, Prendice agrega que “El verdadero riesgo no es que la IA reemplace a las personas, sino que las personas renuncien a aquello que genera más valor: su capacidad de cuestionar, interpretar contextos, tomar decisiones y crear nuevas ideas. La IA puede acelerar la ejecución, pero la dirección estratégica sigue siendo una responsabilidad humana”. Para ejemplificar el riesgo operativo, la experta plantea una situación real: “Lo vemos en múltiples ámbitos. Desde el desarrollo de software hasta la elaboración de propuestas comerciales o análisis de mercado. Cuando una persona acepta una recomendación generada por IA sin comprender su lógica o validar su pertinencia para el contexto específico, la organización gana velocidad en el corto plazo, pero pierde capacidad de aprendizaje y diferenciación en el largo plazo.”

Ante este escenario, el rol de los líderes corporativos debe jugar un papel importante, según propone Softtek. La solución no pasa por prohibir la tecnología, cuestión que afectaría la productividad en las empresas, sino por consolidar los métodos de evaluación del trabajo. Uno de los factores es que los líderes dejen en claro que la velocidad del entregable final no sea el factor determinante para la evaluación de un colaborador.

«Los líderes debemos comenzar a evaluar no solo la calidad de los resultados, sino también el valor agregado por las personas durante el proceso. Preguntas como: ¿Qué perspectiva aportaste?, ¿Qué decisión tomaste que la IA no habría podido tomar por sí sola? o ¿Qué oportunidad identificaste?, serán cada vez más relevantes para desarrollar equipos preparados para el futuro”, aclara Prendice.

Otra estrategia por implementar es volver a dar valor a iniciativas en equipo como la “lluvia de ideas análoga”, en que grupos discutan de forma presencial y ‘con lápiz y papel’ enfoques y propuestas para llevar adelante la tarea. Además, resulta relevante que las empresas actualicen sus manuales de buenas prácticas, incluyendo procesos como la incorporación de notas por parte de los trabajadores sobre cambios que realizaron a resultados que entregó la IA, detección de alucinaciones o criterios que incorporaron de manera manual o incluso pensamientos sobre la tarea a realizar.

“La adopción responsable de IA no depende únicamente de la tecnología. Requiere hábitos, liderazgo y una cultura que valore el pensamiento crítico. En los próximos años, las organizaciones que logren combinar la velocidad de la IA con la creatividad, experiencia y criterio de sus equipos serán las que construyan ventajas competitivas sostenibles”, concluye Prendice.

noticias relacionadas

Diez años no son una regla: Lo que realmente alarga la vida de tu lavadora

La capacidad eléctrica se instala como un factor decisivo al momento de arrendar una bodega

El 75% de las empresas ya depende de las videoconferencias: las salas inteligentes se convierten en un activo estratégico

Galaxy Watch9 incorpora nuevas herramientas para comprender mejor la salud del corazón