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Hospital San José de Casablanca fortalece su preparación ante eventual caso sospechoso de ébola

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El establecimiento realizó un exigente simulacro en su Unidad de Urgencia, alcanzando un 100 % de cumplimiento en detección y triage, uso de elementos de protección personal, aislamiento y manejo clínico inicial.

Durante las primeras horas de este miércoles 19 de agosto, el Hospital Familiar y Comunitario San José de Casablanca realizó un exigente simulacro destinado a evaluar su capacidad de respuesta frente a la eventual aparición de un caso sospechoso del Virus del Ébola.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ésta es una enfermedad grave y frecuentemente mortal, cuya tasa media de letalidad se sitúa alrededor del 50 por ciento, aunque en brotes anteriores ha fluctuado entre un 25 % y un 90 %.

La atención de apoyo intensiva y precoz, junto con una detección y respuesta oportunas, puede mejorar significativamente las posibilidades de supervivencia de los pacientes, reforzando la importancia de contar con equipos entrenados y protocolos preparados para una eventual emergencia sanitaria.

Por eso mismo la Dirección del HSJC preparó este ejercicio desarrollado principalmente en la Unidad de Urgencia, el que tuvo como objetivo poner a prueba, en condiciones simuladas, la capacidad del establecimiento para detectar oportunamente un caso sospechoso, activar las medidas de aislamiento, efectuar su manejo clínico inicial y coordinar la respuesta institucional y con la Red.

Se aprovechó a evaluar aspectos fundamentales como el correcto uso de Elementos de Protección Personal (EPP), la trazabilidad del caso y los mecanismos de comunicación establecidos para este tipo de contingencias.

El director del San José, Horacio López, destacó la importancia de realizar este tipo de ejercicios como parte de una política permanente de preparación y seguridad: “Los simulacros nos permiten poner a prueba nuestros protocolos en terreno y comprobar cómo reaccionamos como institución frente a situaciones que requieren una respuesta rápida, segura y coordinada. No basta con tener procedimientos escritos: nuestros equipos deben conocerlos, practicarlos y estar preparados para actuar cuando sea necesario. Nuestro equipo de Urgencia respondió con apego a los protocolos sobre el manejo de casos de Ébola, se agradece y felicita a los funcionarios por su compromiso, dedicación y profesionalismo”.

Alto cumplimiento de los protocolos

Los resultados del ejercicio evidenciaron un alto nivel de preparación técnica y operativa del equipo de Urgencia. La pauta correspondiente a detección y triage (sistema de clasificación rápida de pacientes según la gravedad de su condición para priorizar la atención médica y optimizar recursos) de un caso sospechoso de ébola obtuvo un 100 % de cumplimiento, verificándose una adecuada detección inicial, activación del aislamiento y notificación.

El personal reconoció correctamente la definición de caso sospechoso, aplicó el triage reforzado y estableció comunicación inmediata con IAAS y Epidemiología.

La evaluación sobre uso de EPP y bioseguridad alcanzó un 100 por ciento de cumplimiento. Durante el simulacro se comprobó la utilización de elementos de protección de alta eficiencia, la correcta técnica para su colocación y retiro, disponibilidad suficiente de insumos, un área definida para el retiro seguro del equipamiento y cumplimiento de las medidas de higiene de manos.

También se obtuvo un 100 % de cumplimiento en aislamiento y manejo clínico del paciente. El ejercicio contempló su traslado oportuno a una sala de aislamiento, control del ingreso de funcionarios, aplicación de precauciones reforzadas, utilización de equipamiento exclusivo y comunicación permanente con Epidemiología.

En materia de comunicación, notificación y coordinación institucional, el resultado fue de un 80 % de cumplimiento, considerando que algunos criterios de la pauta no eran aplicables debido a que se trataba de una simulación y no existió un traslado real ni un cierre administrativo de un caso.

En el ejercicio se verificó la notificación a la Seremi de Salud, la activación del Comité de Gestión del Riesgo, la comunicación con las unidades clínicas y la disponibilidad de insumos críticos.

Prepararse para proteger

Para el director Horacio López los resultados permiten comprobar las fortalezas existentes, pero también identificar aspectos concretos que pueden perfeccionarse.

“Este ejercicio nos deja una evaluación muy positiva, especialmente por el compromiso y preparación demostrados por nuestros funcionarios. Pero la finalidad de un simulacro también es detectar oportunidades de mejora. Cada observación que surja nos permite fortalecer nuestra respuesta y entregar mayor seguridad tanto a nuestros pacientes como a nuestros propios equipos de salud”, enfatizó.

El análisis final determinó que el establecimiento mantiene un alto nivel de preparación para la detección y manejo inicial de casos sospechosos de enfermedades virales de alto riesgo, destacando el conocimiento actualizado del personal, la disponibilidad y utilización adecuada de EPP, la correcta activación de los protocolos de aislamiento y una comunicación efectiva entre Urgencia, IAAS, Epidemiología y Dirección.

Como parte del ejercicio se identificaron dos aspectos operativos susceptibles de ser fortalecidos: disponer permanentemente de un estetoscopio en el box destinado a este tipo de atención y contar con un citófono en Box 1, de manera de facilitar la comunicación del equipo sin necesidad de interrumpir las condiciones de aislamiento.

El informe precisa que estas observaciones no comprometen la seguridad inmediata, pero su resolución permitiría aumentar la eficiencia del flujo clínico. Entre las recomendaciones se plantea además continuar realizando simulaciones periódicas y reforzar la trazabilidad documental en futuros ejercicios.

“Nuestro compromiso es seguir fortaleciendo una cultura de seguridad y prevención. Queremos un hospital preparado, con funcionarios capacitados y protocolos que funcionen de manera coordinada. Ejercicios como este son fundamentales porque nos permiten anticiparnos y estar en mejores condiciones para responder ante una eventual contingencia epidemiológica”, agregó López.

El informe concluyó que el simulacro realizado este 19 de agosto demuestra que el Hospital Familiar y Comunitario San José de Casablanca cuenta con una respuesta sólida, coordinada y segura frente a eventos de alto riesgo epidemiológico, destacando el compromiso del equipo de Urgencia con la seguridad del paciente, la bioseguridad y el trabajo articulado en Red.

La actividad forma parte de las acciones de preparación institucional orientadas a mantener equipos entrenados y capaces de responder oportunamente ante escenarios sanitarios de alta complejidad, fortaleciendo la seguridad de usuarios, funcionarios y de toda la comunidad de Casablanca.

Qué es el ébola

La enfermedad por el virus del Ébola (o, simplemente, ébola) es una afección rara pero grave que afecta a los seres humanos (1). A menudo es mortal.

Los patógenos causantes son virus del género Orthoebolavirus, familia Filoviridae. Hasta la fecha se han identificado seis especies de Orthoebolavirus, tres de las cuales son conocidas por causar grandes brotes:

  • El virus del Ébola, causante de la enfermedad por el virus del Ébola.
  • El virus del Sudán, causante de la enfermedad por el virus del Sudán.
  • El virus de Bundibugyo, que causa la enfermedad por el virus de Bundibugyo.

El ébola se detectó por primera vez en 1976, cuando se produjeron dos brotes simultáneos: uno de enfermedad por el virus del Sudán en Nzara (en el actual Sudán del Sur) y otro de enfermedad por el virus del Ébola en Yambuku, en la actual República Democrática del Congo. Este último se produjo en un pueblo cercano al río Ébola, del que toma su nombre la enfermedad.

Si bien existen vacunas y tratamientos autorizados para la enfermedad por el virus del Ébola, no se ha aprobado ninguna vacuna ni tratamiento para las otras enfermedades similares (las de los virus del Sudán y de Bundibugyo), si bien hay varios productos candidatos en fase de desarrollo.

La supervivencia se puede mejorar instaurando a tiempo un tratamiento sintomático intensivo, en particular mediante la rehidratación y el tratamiento de síntomas específicos. Si la atención médica empieza a tiempo, se pueden salvar muchas vidas.

Transmisión

Se cree que los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae son huéspedes naturales de Orthoebolavirus. El virus puede transmitirse a la población humana cuando las personas mantienen contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados, como murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, monos, antílopes o puercoespines hallados enfermos o muertos en la selva.

Las personas pueden infectarse por contacto directo, a través de lesiones en la piel o de las mucosas, con:

  • sangre o líquidos corporales de personas enfermas o fallecidas por ébola; y
  • objetos o superficies contaminados por líquidos o secreciones corporales (como sangre, heces y vómitos) de un enfermo de ébola o de alguien que haya fallecido por esta enfermedad.

Las personas no transmiten el virus mientras no presenten síntomas, y siguen siendo infecciosas mientras haya virus en su sangre.

Se han registrado numerosos casos de trabajadores de la salud y asistenciales infectados al atender a pacientes con ébola. La infección se produce por contacto directo con pacientes cuando no se han observado estrictamente las precauciones contra las infecciones.

En las ceremonias funerarias que implican contacto directo con cadáveres también se puede producir transmisión del ébola. 

Síntomas

El periodo de incubación (es decir, el intervalo entre la infección y la aparición de los síntomas) oscila entre dos y 21 días.

Los síntomas iniciales, que pueden aparecer de forma repentina, son fiebre, cansancio, malestar general, dolores musculares y dolor de cabeza y de garganta. Van seguidos de vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones cutáneas y signos de deterioro de las funciones renal y hepática. Es importante que los trabajadores de la salud y asistenciales estén atentos a estos síntomas.

Pese a la percepción generalizada, las hemorragias no son un síntoma tan frecuente y pueden aparecer en fases más avanzadas de la enfermedad. Algunos pacientes pueden presentar hemorragias internas y externas; por ejemplo, sangre en el vómito o las heces y sangrado por la nariz, las encías y la vagina. También puede producirse sangrado en los puntos donde se haya perforado la piel con agujas.

La afectación del sistema nervioso central puede provocar confusión, irritabilidad y agresividad.

 

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