El barro, los espacios que permanecen mojados y la aparición de moho al interior de las viviendas pueden afectar la salud, especialmente de niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o alergias.
Hace unos días, Tocopilla, en la región de Antofagasta, registró lluvias que dejaron barro y humedad al interior de algunas viviendas. Estas condiciones pueden favorecer la aparición de moho y aumentar el riesgo de infecciones, por lo que es importante secar cuanto antes los espacios afectados y evitar el consumo de agua que pudiera haberse contaminado, hirviéndola antes de utilizarla. Estas medidas son especialmente relevantes en hogares donde viven niños, adultos mayores o personas con enfermedades respiratorias.
Agua y barro: ¿Qué riesgos existen para la salud?
“El agua y el barro pueden contaminar la comida o los lugares donde uno suele alimentarse. Esta agua viene con una carga bacteriana mucho más alta que la que acostumbramos a consumir, por lo que es muy probable que genere infecciones gastrointestinales por bacterias como Escherichia coli, Salmonella o Shigella, que producen cuadros intestinales y gastrointestinales con diarrea, vómitos y dolor abdominal”, explica el Dr. Ignacio Rodríguez, infectólogo de Clínica Santa María.
Para quienes realizan labores de limpieza y remoción de barro, el especialista también llama a prestar atención a las heridas que puedan producirse durante estas tareas, debido al riesgo de tétanos: “Primero lavar muy bien con agua limpia la herida y, en segundo lugar, acudir rápidamente al centro de salud más cercano para que los profesionales evalúen si es necesario administrar la vacuna o no. Es crítico que esto se haga rápidamente”.
Moho y humedad: Un riesgo invisible para las vías respiratorias
Los efectos de las lluvias también pueden prolongarse al interior de los hogares. Los espacios que permanecen húmedos, especialmente rincones, muros y superficies que no logran secarse adecuadamente, fomentan la aparición de moho y afectan a las personas con mayor sensibilidad respiratoria.
El Dr. Felipe Rivera, broncopulmonar Clínica Dávila aclara: «La humedad, per se, no produce enfermedad, pero sobre ciertos niveles, especialmente sobre 60%-70%, puede provocar en los pacientes fenómenos inflamatorios, como fenómenos asmáticos o alérgicos, y generar bronco obstrucción, porque favorece el crecimiento de hongos, Aspergillus especialmente, que complican la vía aérea”.
La Dra. Daniela Valenzuela, pediatra Clínica Dávila Vespucio, detalla: “La exposición al moho puede desencadenar síntomas como congestión nasal, estornudos, tos persistente, irritación de ojos y piel, y -en algunos casos- agravar enfermedades como el asma. Esto tiene como consecuencia que aumenten las consultas médicas y que los niños estén más enfermos, a veces solo por esta situación ni siquiera por la presencia de algún virus”.
Asimismo, el Dr. Marcello Sorbo, coordinador de pediatría de Clínica Ciudad del Mar, advierte: “Es clave que se ventile a diario y también hay que secar los muros si están húmedos, así como la ropa y la ropa de cama. Es importante sacudir y sacar todo lo que quedó mojado para evitar que esta humedad persista dentro de la casa».
En ese sentido, el Dr. Sergio Figueroa, coordinador de urgencia pediátrica de Clínica Biobío, recomienda: “Se debe consultar en caso de aparición de un cuadro respiratorio febril que se mantenga por más de 48 horas, tos persistente, dificultad respiratoria, cansancio o quejido respiratorio”.