Congestión nasal, tos, fiebre y decaimiento son algunos de los síntomas del rinovirus, que puede evolucionar de manera distinta según la edad. En los menores de dos años, una respiración más agitada, el hundimiento de las costillas o el aleteo nasal pueden ser señales de alerta.
La circulación de virus respiratorios alcanzó su nivel más alto del año en Chile, con una positividad de 54,3% durante la última semana, mientras el rinovirus volvió a liderar los virus detectados, aumentando su proporción de 29,8% a 32,4%. En este escenario, especialistas advierten que las actuales condiciones climáticas podrían extender su circulación durante las próximas semanas, con especial impacto entre la población infantil.
Según explicó el doctor Rodolfo Villena, pediatra infectólogo de Clínica MEDS, “es uno de los virus que circula durante todo el invierno y afecta prácticamente a toda la población, independiente del grupo etario y de si son personas sanas o tienen infecciones respiratorias frecuentes. Es un virus bastante contagioso”.
El especialista agregó que “con este clima, cuando llueve mucho, hace más frío, la gente está más congregada en lugares cerrados o menos ventilados, por lo tanto, todavía es esperable que siga habiendo bastantes consultas durante estas semanas y, como va a ser un año bastante lluvioso, probablemente la temporada del rinovirus se va a extender”.
Respecto de los síntomas asociados, precisó que “son indistinguibles de otros virus respiratorios, pero pueden provocar congestión nasal, un poco de dolor de garganta, decaimiento, fiebre y tos, que puede ser progresiva, y en algunos casos pueden llegar a generar un poco más de dificultad para respirar”.
Eso sí, advirtió que el riesgo puede ser mayor en los menores de dos años. “Cuando uno se da cuenta de que se alimentan menos y que están respirando de manera más agitada, es probable que sea necesario que vayan a un servicio de urgencia para que puedan ser evaluados. Sobre todo cuando se le están hundiendo las costillitas, o notan que a los lados de la nariz, lo que se llama aleteo, se está moviendo cada vez que respiran”, precisó el facultativo.
En este sentido, aseguró que “en la gran mayoría de los casos, el manejo es absolutamente sintomático, no existe ninguna terapia específica para el rinovirus y asimismo tampoco para otros virus respiratorios”. Además, indicó que “los cuadros suelen durar igual que un resfrío, entre tres a cinco días, dependiendo de la edad de la persona y de qué momento de salud a uno lo encuentre”
“Detectar los signos de dificultad respiratoria o que tenga alguna molestia que le impida alimentarse e hidratarse de manera correcta, eso es lo que hay que estar más atento a poder identificar. Aquí lo importante es evitar la automedicación en los niños y, para eso, es mejor que consulten y, según eso, seguir las conductas que les haya indicado su médico tratante”, puntualizó.
No obstante, el especialista de Clínica MEDS advirtió que la evolución del cuadro puede variar considerablemente según la edad del paciente. “No es lo mismo una infección respiratoria por rinovirus en un lactante de tres meses, que tiene unos bronquios que son mucho más estrechos. Probablemente, el edema que se va a producir en las vías aéreas le puede significar una mayor dificultad para respirar, y eso es totalmente distinto a lo que puede pasar con un adolescente de 14 años, que se va a comportar solo como un resfrío”, señaló.
El pediatra infectólogo también llamó a prestar especial atención en los pacientes asmáticos, ya que “un rinovirus puede desencadenar o exacerbar un asma que no esté bien controlado”.
En relación con las posibles sobreinfecciones, el facultativo explicó que la evolución del cuadro también puede entregar señales de alerta. “Uno suele esperar que en un rinovirus pueda tener un poco de fiebre al principio. Sin embargo, alrededor del quinto o séptimo día, el paciente ya no debiera tener y probablemente la mayoría de los síntomas van en disminución”, señaló.
Por ello, advirtió que la reaparición de algunos síntomas debe motivar una evaluación médica. “Si apareciera, por ejemplo, un dolor intenso en los oídos, sobre todo si es en uno solo de ellos, el paciente estaba sin fiebre y bruscamente aparece, o una cefalea que es muy intensa, ahí hay que evaluarlo porque pudiera ser una otitis media aguda o alguna rinosinusitis”, afirmó.
Las neumonías también pueden presentarse como una complicación, aunque son menos frecuentes. “Empiezan a respirar un poquito más rápido, empieza la fiebre y a veces les duele un poquito al respirar más profundo”, concluyó.