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Las claves de educación financiera para empezar a construir patrimonio

La División formalizó su compromiso con la Mesa Empresarial Público-Privada de Capacitación y Empleo Local, instancia que reúne a empresas, municipios, SENCE, ASIVA y programas públicos, aportando planes de formación propios para estudiantes técnico-profesionales, pescadores y habitantes de Quintero y Puchuncaví.

Ahorrar con un propósito, controlar el nivel de gasto, entender el crédito y aprender a diferenciar consumo de inversión son algunas de las decisiones que pueden determinar qué ocurre con los ingresos a largo plazo.

Para muchas personas, hablar de construcción de patrimonio parece ser una conversación que comienza cuando se tiene un buen sueldo, un ahorro importante o la posibilidad de comprar una primera propiedad. Sin embargo, para Rodrigo Barrientos Fundador de GenProactivo, el proceso empieza bastante antes.

Desde su experiencia como inversionista y creador de MULTINVESTOR, plantea que uno de los principales desafíos de la educación financiera en Chile es aprender a tomar decisiones con el dinero antes de pensar siquiera en invertir.
“El patrimonio no comienza cuando compras una propiedad. Comienza cuando aprendes a administrar tus ingresos, defines qué quieres conseguir y entiendes qué decisiones te acercan o te alejan de ese objetivo”, explica.

Uno de los errores más frecuentes, según Barrientos, es asociar directamente un ingreso alto con una buena situación financiera. Una persona puede aumentar considerablemente su sueldo y, al mismo tiempo, aumentar sus gastos en la misma proporción. Un mejor auto, viajes más frecuentes, restaurantes o un estándar de vida más alto pueden terminar absorbiendo prácticamente todo ese aumento.

“El problema aparece cuando cada vez que ganas más, también gastas más. Entonces tu capacidad para ahorrar e invertir no cambia. Puedes tener un muy buen sueldo y seguir sin construir patrimonio”, señala.
Por eso, una de las primeras decisiones que recomienda es establecer para qué se está ahorrando. Guardar dinero sin un objetivo puede terminar siendo difícil de sostener. En cambio, cuando existe una meta concreta, por ejemplo, reunir el pie para una propiedad, crear un fondo de inversión o alcanzar determinado nivel de patrimonio,  las decisiones cotidianas comienzan a cambiar.

“Ahorrar por ahorrar es muy distinto a ahorrar con un propósito. Cuando sabes cuánto necesitas y en cuánto tiempo quieres conseguirlo, empiezas a mirar de otra manera tus gastos y tus prioridades”, afirma.

La educación financiera también implica entender que no todo el dinero disponible debería destinarse al consumo. Esto no significa dejar de gastar ni convertir las finanzas personales en una lista permanente de restricciones. El punto, plantea Barrientos, es saber qué parte de los ingresos se consume y qué parte puede transformarse en un activo.

“Cada peso tiene un costo de oportunidad. Si todo lo que ganas termina financiando consumo, no estás generando capacidad para construir patrimonio. La pregunta es cuánto de tus ingresos estás destinando hoy a algo que puede tener valor mañana”, sostiene.
En ese proceso, también resulta relevante aprender a distinguir entre una compra que responde a una necesidad inmediata y una decisión que puede contribuir a la generación de patrimonio.

Otro de los conceptos que, a juicio de Barrientos, debería formar parte de una mejor educación financiera es el crédito.
El endeudamiento suele mirarse únicamente desde el riesgo. Sin embargo, utilizado de manera responsable, puede convertirse en una herramienta para acceder a determinados activos.
“El problema no es tener crédito. El problema es utilizarlo sin entenderlo. Antes de asumir una deuda hay que saber cuánto representa respecto de tus ingresos, qué obligaciones tienes y qué estás adquiriendo con ese financiamiento”, explica.

En el caso de una inversión inmobiliaria, esto significa mucho más que mirar si el banco aprueba o no un crédito. También implica analizar el dividendo, los gastos asociados, la rentabilidad esperada, las condiciones del financiamiento y la capacidad real de sostener esa inversión en el tiempo.

“Muchas personas parten preguntándose qué propiedad comprar. Yo creo que la primera pregunta debería ser otra: ¿estoy preparado financieramente para invertir?”, y agregó que estos principios no surgieron como recomendaciones aisladas. Son parte de MULTINVESTOR, el método que desarrolló y sistematizó a partir de su propia experiencia como inversionista y que reúne planificación financiera, análisis, financiamiento y toma de decisiones para abordar la construcción de patrimonio como un proceso de largo plazo.

 

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