En el actual escenario nacional, donde la tasa de desempleo llegó a 9,4% en el trimestre marzo-mayo de este año, encontrar trabajo requiere mucho más que enviar currículums de forma masiva. En efecto, la preparación, la estrategia y la capacidad de diferenciarse son factores decisivos para captar la atención de los reclutadores.
Uno de los principales desafíos de los postulantes es comprender que cada proceso de reclutamiento exige una postulación personalizada. Es decir, adaptar el currículum al cargo, mantener actualizado el perfil de LinkedIn y prepararse, adecuadamente, para las entrevistas son acciones que pueden marcar una diferencia significativa frente a otros candidatos.
Hoy no basta con postular a muchas ofertas, sino hacerlo de forma estratégica. Por el contrario, quienes destacan son aquellos que demuestran preparación, interés genuino por la oportunidad y conocen las necesidades de la empresa.
Entre los errores más frecuentes está el hecho de utilizar el mismo currículum para todas las vacantes, postular sin revisar los requisitos del cargo o asistir a las entrevistas sin una preparación previa. A ello se suma un factor que suele afectar a quienes buscan empleo, como es desmotivarse después de recibir algunos rechazos.
En ese sentido, la constancia continúa siendo una de las principales fortalezas durante la búsqueda laboral, junto con la disposición para mejorar continuamente la forma en que se presenta la experiencia profesional.
Asimismo, las redes profesionales se han consolidado como una herramienta clave dentro de los procesos de selección. Actualmente, una parte importante de las oportunidades laborales surge a través de contactos profesionales o porque los propios reclutadores identifican candidatos mediante plataformas como LinkedIn.
Por lo anterior, mantener una red de contactos activa y un perfil profesional completo y actualizado puede abrir oportunidades, incluso antes de que una vacante sea publicada oficialmente.
Otra recomendación es elaborar un currículum claro, breve y enfocado en los logros más relevantes para cada cargo. Además, incorporar palabras clave relacionadas con la posición resulta cada vez más importante, ya que muchas organizaciones utilizan sistemas automatizados para filtrar las postulaciones antes de que lleguen a un reclutador.
Respecto a las competencias más valoradas por los empleadores en Chile, el dominio de herramientas digitales, el análisis de datos y el uso de Inteligencia Artificial aplicada al trabajo se han convertido en conocimientos cada vez más demandados.
En paralelo, las habilidades blandas continúan siendo determinantes en los procesos de selección. Es así como la comunicación efectiva, la adaptabilidad, el trabajo colaborativo y la capacidad para resolver problemas son atributos ampliamente buscados por las organizaciones. La recomendación es que los candidatos no solo mencionen estas competencias en su currículum, sino que las respalden con ejemplos concretos de experiencias laborales y las demuestren durante todo el proceso de selección mediante una actitud proactiva, disposición para aprender y una preparación adecuada para cada entrevista.