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El impacto impensado del «boom» de la IA: Por qué la infraestructura tecnológica presiona las tasas de interés

.La nutrióloga Catalina Fullerton propone hábitos concretos y sostenibles para incorporar el autocuidado a la rutina diaria. La iniciativa Vive Ligero, del laboratorio Novo Nordisk, invita a dejar de aplazar el cuidado de la salud con herramientas para abordar el sobrepeso y la obesidad

La alianza busca transformar relaves, silicato de hierro y escombros mineros en insumos para infraestructura pública, generando las condiciones técnicas y regulatorias para escalar la economía circular y reducir la huella ambiental del desarrollo de obras en Chile.

El masivo despliegue global de centros de datos y redes eléctricas podría sostener las tasas altas durante más tiempo, lo que lleva a privilegiar los bonos de corta duración según la gestora de activos Janus Henderson. 

La inteligencia artificial promete revolucionar la productividad y transformar radicalmente las industrias; sin embargo, antes de cosechar esos beneficios, el mundo debe financiar una fase de inversión en infraestructura física de una escala sin precedentes. Esta masiva demanda de capital, materiales y energía ya está actuando como una nueva fuerza inflacionaria a nivel global, lo que proyecta un escenario de tasas de interés elevadas por un periodo más prolongado de lo previsto.

Este fenómeno macroeconómico tiene un eco directo en Chile. Mientras el mercado local sigue con atención las decisiones del Banco Central y la velocidad de su ciclo de flexibilización monetaria, las presiones globales sugieren cautela, ya que el costo de financiamiento internacional podría mantenerse estructuralmente alto. A nivel local, el país se ha consolidado como un polo clave para el desarrollo de infraestructura tecnológica y megacentros de datos en Sudamérica, una tendencia que requiere una inyección masiva de recursos y energía, sintonizando de cerca con las advertencias de los expertos internacionales.

Para llevar esto a cifras, hasta noviembre de 2025, en Chile se registraban 33 centros de datos en funcionamiento, la mayoría en la Región Metropolitana de Santiago, y otros 34 ya estaban en trámite para su aprobación. Según cifras oficiales, la industria chilena del sector triplicará su tamaño en los próximos cinco años.

La paradoja inflacionaria de la tecnología

“El mercado suele concentrarse en el potencial desinflacionario de la inteligencia artificial por las ganancias de productividad que podría generar. Sin embargo, antes de llegar a esa etapa será necesario atravesar un proceso de inversión de enorme magnitud, que demandará energía, materiales, infraestructura y capital a una escala inédita. Ese proceso puede convertirse en una fuente adicional de presión inflacionaria”, explica Michael Contopoulos, Jefe de Inversiones en Activos Múltiples de Janus Henderson.

Esta presión, vinculada a la infraestructura tecnológica, no viene sola. Según detalla el último informe de estrategia global de Janus Henderson, este factor se acopla a otras fuerzas estructurales de largo plazo como la desglobalización —que limita la eficiencia de las cadenas de suministro—, el envejecimiento poblacional, el deterioro fiscal en mercados desarrollados clave y las persistentes tensiones geopolíticas.

El fin de un ciclo de 50 años en renta fija

La confluencia de estas fuerzas demográficas y geopolíticas está transformando el mapa financiero internacional. Daniel Siluk, Jefe de Inversiones Globales a Corto Plazo y Liquidez de Janus Henderson, advierte sobre un cambio de paradigma:

“La economía global atraviesa un cambio generacional que probablemente marque el final del mercado alcista de la renta fija que predominó durante más de 50 años. Estamos entrando en un régimen caracterizado por una mayor volatilidad, una inflación más persistente y tasas de interés estructuralmente más altas”,
indica el ejecutivo.

En este contexto, la expectativa de una baja rápida y sucesiva de tasas de interés se ha diluido a nivel global. Los bancos centrales cuentan hoy con un margen mucho más acotado para recortar los tipos de interés, e incluso no se descartan nuevos incrementos si las presiones sobre los precios vuelven a acelerarse.

La estrategia para el inversionista: Bonos de corta duración

Para los inversionistas que buscan estabilidad de ingresos y resguardar su capital en este panorama volátil, Janus Henderson plantea una recomendación de «alta convicción»: priorizar los instrumentos de corta duración (vencimientos de 1 a 3 años) y el crédito de tasa variable.

Los datos del informe demuestran que los bonos del Tesoro de EE.UU. a corto plazo (1-3 años) registraron un ratio de Sharpe de 0,84 (que mide el retorno frente al riesgo asumido), superando significativamente el 0,59 obtenido por el tramo largo (7-10 años). 7

Esto evidencia que el tramo largo ofrece actualmente una compensación poco atractiva frente al riesgo de tasa que asume el inversionista.

“En un contexto de mayor incertidumbre macroeconómica y riesgo de nuevas presiones sobre las tasas de interés, creemos que los inversores deberían priorizar instrumentos de menor duración. Hoy ofrecen una mejor relación entre riesgo y retorno y permiten construir carteras más resilientes frente a un escenario que cambió estructuralmente”, concluye John Kerschner, Director Global de Productos de Janus Henderson Investors.

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