Hay historias que marcan a una generación y vínculos que desafían el paso del tiempo. Dos décadas después de convertirse en una de las familias más recordadas y queridas de la televisión chilena, Jorge Zabaleta, Mane Swett y Belén Soto se vuelven a poner frente a la cámara para llevar el universo de Papi Ricky al cine. Lejos de un reencuentro casual, el proyecto cinematográfico impulsado por la propia Belén Soto —quien pasó de ser la niña de nueve años a la productora detrás del filme— reúne a tres actores profundamente transformados por la vida. En tres conversaciones íntimas por separado, reflexionan sobre el crecimiento, la resiliencia y una química actoral que se mantuvo intacta gracias a una amistad que jamás se apagó fuera de pantalla.
Mane Swett: «Mi umbral del dolor se movió a un lugar que no sabía que existía»
Los últimos años reorganizaron por completo la vida de Mane Swett. Tras una dura y dolorosa batalla judicial por la custodia de su hijo en Estados Unidos, la actriz se alejó temporalmente de las pantallas para centrarse en su única prioridad: su maternidad. Hoy, su regreso a la actuación llega cargado de fortaleza y desde un lugar de profunda madurez personal.
Sentirse en casa: Para Mane, regresar al set con Jorge y Belén no se sintió como una reunión lejana: «Humanamente nunca nos dejamos de ver. Volver a actuar acompañada por dos actores que son mis amigos es una bendición; me hizo sentir en casa».
Un rol maternal con Belén: Tras verla crecer y convertirse en una mujer realizada en la industria, confiesa mantener un instinto protector: «Tengo un sentimiento muy maternal con ella. En su matrimonio, cuando estaba en el altar, me estremecí como su madre».
El valor de la complicidad: Sobre Jorge Zabaleta, destaca una evolución fundamental: «Hoy es un amigo que no solo me quiere, sino que me cuida. Es bastante paternal conmigo».
A pesar de los momentos más complejos de su vida, la actriz asegura conservar una cualidad que considera intacta: su capacidad de volver a confiar. «Sigo creyendo en la gente. Llegará un momento de mi vida en que seguir creyendo va a ser una virtud que voy a poder gozar», reflexiona. Y agrega: «Si hay algo que adquirí es un superpoder para resistir el dolor… Cuando te duele profundamente, después las otras heridas ni se sienten».
En cuanto a la frase «Resiste, mamá», que se transformó en un símbolo de apoyo en redes sociales, la actriz aclara que su propósito va más allá de su historia personal.
Una red subterránea de apoyo: El mensaje está dedicado a todas las mujeres que atraviesan luchas similares. «Trato de transmitirles mi experiencia para que no cometan los mismos errores. Quisiera poder levantar una bandera con total libertad en el futuro» y comparte emocionada con Velvet: «Quiero dedicarle esta película a mi hijo porque lo extraño con el alma».
Belén Soto y el regreso de Papi Ricky al cine
La actriz y productora lidera el retorno de la historia a la pantalla grande. Tras alejarse del formato de las teleseries para fundar su propia compañía, la profesional reflexiona sobre el giro de su carrera, su rol en la gestión del proyecto y el inquebrantable vínculo con Mane Swett y Jorge Zabaleta. En esta oportunidad, la actriz de 29 años no solo vuelve frente a las cámaras, sino que asume el liderazgo del proyecto como productora ejecutiva, tras gestionar las licencias de la propiedad intelectual con Canal 13, desarrollar el guion y articular la reunión del elenco original.
La industria como proceso cíclico: «Esta industria es una montaña rusa. Puedes estar muy vigente y de repente ya no es tu momento. Estos 20 años me han enseñado que siempre hay que dar lo mejor de uno, pero entendiendo que hay matices».
Evolución tras bambalinas: «A los 16 años me cuestioné qué pasaría con mi carrera a los 30. Por eso, a los 22 creé mi primera productora. He dedicado todos estos años a trabajar en silencio para construir lo que realmente quiero».
El proceso para llevar Papi Ricky al cine requirió más de 30 meses de gestión, abarcando la adquisición de derechos de IP, el desarrollo del libreto y la negociación con ejecutivos para validar la vigencia de la historia en las audiencias actuales.
Negociación y producción: «Tuve que explicar a los ejecutivos que estos personajes seguían vivos en la memoria colectiva. La teleserie se repitió múltiples veces y traspasó generaciones».
Protección y amistad con Mane Swett: «Nuestra relación pasó de madre e hija en la ficción a una amistad muy cercana en la vida real. Más que consejos, mi rol ha sido cuidarla y protegerla en un entorno familiar».
Complicidad histórica con Jorge Zabaleta: «Jorge asumió un rol paternal conmigo desde el primer casting. Al volver al set y escuchar la palabra ‘acción’, sentimos que la química permanecía intacta, como si no hubiese pasado el tiempo».
Jorge Zabaleta y el retorno de Papi Ricky: «El personaje que más me ha representado vuelve a reflejar los desafíos de ser padre»
El reconocido actor de 56 años repasa su regreso al papel de Ricardo Montes para la adaptación cinematográfica de la historia. A través de una mirada madura sobre la paternidad, el trabajo en equipo y el paso del tiempo, el intérprete destaca la vigencia de un relato que conecta con distintas generaciones de familias. El proyecto marca no solo el reencuentro actoral con Mane Swett tras 12 años sin compartir set, sino también la oportunidad de trabajar junto a Belén Soto en su nueva faceta como productora de la cinta.
Conexión con la realidad: «Cuando hice la teleserie mi hijo mayor tenía la edad de Belén, y hoy mi hija Milagros está en una etapa similar. Ricky me representó mucho en su momento y lo vuelve a hacer hoy, cuando uno ve a los hijos tomar sus propias decisiones y cometer sus propios errores».
Reencuentro con Mane Swett: «Nuestra desconexión fue solo laboral, jamás personal. Trabajamos juntos por primera vez en 2002 y mantenemos la misma dinámica de siempre. Es como si no hubiera pasado un solo día».
El rol de Belén Soto: «Dejé a una niña de 8 o 9 años y me encontré con una mujer emprendedora e imparable que fue el verdadero motor de esta película. Entiendo perfectamente su impulso porque soy muy parecido en ese sentido».
Trabajo en equipo: «Me acomoda trabajar con miradas distintas que me hagan pensar. Tanto con Mane en la ficción como en otros proyectos colectivos, siempre he creído que en esta industria uno no puede ni debe trabajar solo».