- Uno de cada cuatro casos ya aparece en menores de 50 años y se proyecta como el cáncer más frecuente del país al 2035. Especialistas del sector público, privado y de la sociedad civil proponen ampliar el test FIT para ordenar las listas de espera de colonoscopía y usar el perfil genético del tumor para elegir el tratamiento de cada paciente.
El cáncer colorrectal está aumentando en Chile. Hoy causa 3.794 muertes al año, según la estimación de GLOBOCAN 2024, y una investigación publicada este año en la Revista de Cirugía muestra que el 23,1% de los casos afecta a personas menores de 50 años. El Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (CECAN) proyecta que hacia 2035 será el cáncer más frecuente del país.
Frente a ese escenario, hay dos herramientas que están cambiando la forma de enfrentarlo: un examen simple para detectarlo antes y un análisis del tumor para tratarlo mejor.
El test FIT busca sangre que no se ve a simple vista en las deposiciones. Es una muestra que el paciente toma en su casa, no necesita anestesia ni preparación previa y puede detectar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas graves.
Su principal uso hoy es ordenar la fila, ya que permite identificar cuáles pacientes con síntomas necesitan una colonoscopía con urgencia y cuáles pueden esperar. Esa estrategia se desarrolló en el Hospital Sótero del Río, liderada por el cirujano colorrectal Felipe Quezada, y sus resultados fueron publicados en la revista The Lancet Regional Health. Entre quienes tuvieron el test positivo, 1 de cada 3 fue correctamente priorizado, mientras que entre quienes dieron negativo la incidencia de cáncer a cinco años fue menor al 1%. El modelo se prepara para pasar de 4 a 16 Servicios de Salud en todo el país.
«El cáncer colorrectal es un problema crítico de salud pública, porque las proyecciones al 2035 indican que será el de mayor prevalencia y mortalidad en Chile. Hoy diagnosticamos en etapas muy avanzadas, donde los tratamientos son costosos y no tienen los mejores resultados. Por eso las estrategias actuales apuntan al diagnóstico oportuno: priorizar con el test de sangre oculta a los pacientes sintomáticos con riesgo real, para que accedan antes a una colonoscopía», explicó el doctor Felipe Quezada.
Medicina personalizada
Una vez confirmado el diagnóstico, el análisis molecular estudia el perfil genético del tumor. De esta manera, dos cánceres que se ven iguales pueden comportarse de forma distinta y responder a medicamentos diferentes. Con esa información, el equipo médico puede indicar inmunoterapia o terapias dirigidas, evitar tratamientos que no van a funcionar y respaldar el acceso a medicamentos de alto costo, especialmente en pacientes con enfermedad inoperable.
«Desde la autoridad sanitaria estamos impulsando el diagnóstico precoz mediante el test FIT, que hoy está presente en 28 comunas y cuya meta es expandir a 80 para llegar a todas las regiones del país. Pero el esfuerzo no queda solo en detectar, una vez confirmado el diagnóstico, apoyaremos a anatomía patológica con diagnóstico molecular avanzado, porque no hay nada más costo-efectivo en medicina que un diagnóstico oportuno y una terapia dirigida al paciente», señaló el jefe del Departamento del Cáncer del Ministerio de Salud, doctor Alejandro Berkovits.
Para los pacientes, la diferencia es concreta. “Existe una diferencia significativa entre recibir un tratamiento estandarizado y acceder a una terapia definida de acuerdo con las características específicas de cada tumor. Por eso, es fundamental generar espacios de diálogo que permitan avanzar en políticas públicas que fortalezcan la detección precoz, el acceso a diagnósticos más precisos y a tratamientos oportunos y adecuados para cada paciente”, afirmó Jorge Fernández, director ejecutivo de Fundación Vi-Da, organización sin fines de lucro que acompaña a personas con cáncer y sus familias.
Cinco propuestas para el sistema de salud
Estas conclusiones surgieron del seminario «Cáncer Colorrectal en alza: el momento de actualizar la respuesta país», organizado por Fundación CARE y el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo.
Los expertos presentaron una propuesta con cinco ejes:
- Prevención primaria y control de factores de riesgo modificables.
- Diseño e implementación de un programa de tamizaje poblacional y escalamiento de la priorización diagnóstica mediante FIT.
- Identificación sistemática del síndrome de Lynch y otros síndromes de cáncer colorrectal hereditario.
- Acceso oportuno a tratamientos oncológicos estándar complejidad: cirugía de metastasectomía y radioterapia.
- Incorporación del diagnóstico molecular de precisión y actualización equitativa de la cobertura de tratamientos de alto costo.
El director ejecutivo de Fundación CARE, Pablo Pizarro, adelantó que presentarán estas propuestas al Ministerio de Salud para asegurar un presupuesto definido que permita abordar el cáncer colorrectal este año.