Reconocido reciclador de la Región de Coquimbo se convirtió en la primera persona en Chile en certificar sus competencias laborales en el perfil de Reciclador(a) de Base de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), de ChileValora. El reconocimiento valida formalmente su experiencia y conocimientos en el manejo de residuos tecnológicos.
Un hito para la certificación de competencias laborales y el desarrollo de la economía circular en Chile se concretó en la Región de Coquimbo, con la entrega del diploma que acredita al primer trabajador certificado en el país en el perfil ocupacional Reciclador(a) de Base de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), de ChileValora.
La distinción fue entregada por la seremi del Trabajo y Previsión Social de la Región de Coquimbo, Andrea Barrera Escobar, a Pedro Álvarez, quien desde 2018 se dedica de manera particular a la recolección y comercialización de residuos tecnológicos.
Al respecto, la seremi señaló que “Pedro es el primero a nivel nacional en ser reconocido como reciclador de este tipo de artefactos, por eso celebramos esta certificación de ChileValora, que es una entidad tripartita en la que el gobierno, los gremios y también el mundo sindical se hacen parte de esta evaluación, en este caso agregando valor no solo a la persona, sino que también a la empresa que hay detrás de Pedro, porque le ayuda a corroborar que sabe y es un experto en lo que hace”.
“Valoramos que es algo súper innovador, de hecho, por eso estamos acá también celebrando un valor agregado, porque que da trabajo a personas con discapacidad y es un valor social que también nosotros rescatamos y valoramos como Ministerio del Trabajo y Previsión Social, sobre todo porque también impulsamos políticas públicas que van en esa dirección de la inclusión laboral”, destacó la seremi Andrea Barrera Escobar.
La certificación, otorgada por ChileValora, reconoce formalmente los conocimientos, habilidades y experiencia que Pedro Álvarez ha desarrollado durante su trayectoria laboral en el sector. Se trata de un reconocimiento especialmente relevante debido a las características de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, cuyo manejo requiere conocimientos y competencias específicas para desarrollar de manera adecuada y segura las distintas etapas de su gestión.
Sobre esta materia, la seremi del Medio Ambiente de la región, Jovanka Rendic Véliz, manifestó la importancia de especializarse en la recolección de este tipo de residuos, considerando la entrada en vigor del Decreto 22 del Ministerio del Medio Ambiente, que establece las metas de recolección y valorización de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. “Es importante porque está enmarcado en lo que es la ley REP, que es la ley que permite al productor hacerse cargo de estos residuos a través de este sistema de gestión”.
Una trayectoria ligada al reciclaje tecnológico
Ingeniero Mecánico de la Universidad de La Serena, Pedro Álvarez trabajó entre 2004 y 2018 en empresas vinculadas al reciclaje tecnológico, período en el que adquirió experiencia en la separación, clasificación y valorización de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
Esta trayectoria lo llevó posteriormente a emprender primero como consultor en materias de reciclaje y luego a crear su propia empresa, SIRAM, iniciativa que actualmente genera trabajo para cerca de 40 familias de las regiones de Coquimbo y Atacama, principalmente integradas por personas en situación de discapacidad.
“Para mí, esta certificación significa que la experiencia y los conocimientos que he adquirido durante años de trabajo son reconocidos formalmente. También es una oportunidad para visibilizar la importancia de profesionalizar el manejo de los residuos tecnológicos y generar mejores condiciones para quienes trabajan en esta actividad”, señaló Pedro Álvarez.
Un nuevo perfil laboral para enfrentar el desafío de los residuos electrónicos
El perfil ocupacional Reciclador(a) de Base de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos fue levantado en 2025 por ChileValora, con el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, y tuvo como proponente a la Cámara de Comercio de Santiago.
El perfil identifica los conocimientos y competencias requeridos para el tratamiento de este tipo de residuos en las distintas etapas de su gestión, incluyendo recolección, transporte, acopio, clasificación, pretratamiento y preparación para la reutilización o venta.
La creación de este perfil ocupacional responde a la necesidad de contar con trabajadores que posean competencias específicas para enfrentar las particularidades de los RAEE, permitiendo avanzar en condiciones adecuadas para su manejo y, especialmente, resguardar la salud y seguridad de quienes desarrollan labores asociadas a su gestión.
El proceso de evaluación que permitió certificar las competencias de Pedro Álvarez fue realizado por el Centro Evaluador y Certificador JES Y DOR, acreditado por ChileValora. La evaluación considera conocimientos, desempeño práctico y revisión de evidencias pertinentes, culminando con la certificación cuando se acredita el cumplimiento de los criterios establecidos para el perfil.
”Somos los primeros en certificar en este perfil, este es un proceso que impulsa y profesionaliza este oficio, que todavía no tiene ninguna distinción académica, se valoriza el saber hacer en este rubro importante que es el reciclaje de residuos tecnológicos”, señaló la evaluadora Lorena Cortés.
El reconocimiento entregado a Pedro Álvarez adquiere especial relevancia ante el creciente volumen de residuos electrónicos que genera el país. De acuerdo con el Global E-waste Monitor, informe elaborado por UNITAR y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), Chile genera aproximadamente entre 11 y 14 kilos de residuos electrónicos por habitante al año, ubicándose entre los países que producen mayores cantidades de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en América Latina.
En este escenario, la certificación del primer Reciclador(a) de Base de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos representa un paso concreto para reconocer y fortalecer las competencias de quienes participan en esta cadena productiva, contribuyendo a una gestión más segura de los residuos tecnológicos y al desarrollo de la economía circular en Chile.