Las diligencias de la Fiscalía por eventuales irregularidades vinculadas a contratos del Programa de Alimentación Escolar (PAE) volvieron a poner a Junaeb bajo escrutinio. La investigación deberá determinar responsabilidades, pero hay una pregunta que la institución no debería postergar hasta conocer sus conclusiones. ¿Qué hace Junaeb cuando aparecen señales de riesgo en torno a sus proveedores?
No se trata de presumir culpabilidades ni de excluir empresas frente a una investigación. Se trata de prevenir. Revisar antecedentes, reforzar la supervisión y evaluar riesgos durante toda la relación contractual debiera ser parte básica del resguardo de recursos públicos y de servicios de los que dependen miles de personas. Esperar a que los problemas escalen para recién reaccionar difícilmente puede considerarse una política de prevención.
Hoy Junaeb tiene que demostrar que las alertas no solo se observan cuando el problema ya estalló. También corresponde preguntarse si los mecanismos de control existentes fueron suficientes y, sobre todo, qué se hizo cuando comenzaron a aparecer antecedentes que justifican una mayor atención.
Su actual director debería tomar nota de estas señales y explicar qué medidas está adoptando la institución para evitar que la próxima alerta llegue demasiado tarde. Porque cuando los cuestionamientos se repiten, ya no basta con decir que las investigaciones están en curso. También es legítimo exigir respuestas a quienes tienen la responsabilidad de prevenir.