La quinta versión del encuentro organizado por la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, tuvo jornadas de reflexión y diálogo en Tierra Amarilla y Alto del Carmen, convocando a cultoras, comunidades y organizaciones en torno al patrimonio cultural vivo y la memoria de los territorios.
Con el propósito de reconocer y poner en valor el aporte de las mujeres en la preservación, transmisión y fortalecimiento de los saberes, oficios, tradiciones y expresiones culturales que forman parte de la identidad de Atacama, culminó la quinta versión de FEM Atacama, iniciativa que durante cinco años ha generado espacios de encuentro, reflexión y diálogo en torno al rol de las mujeres en el patrimonio cultural de la región.
Bajo el lema “Mujeres sostenedoras de prácticas identitarias de los valles de la región”, esta nueva versión contempló encuentros realizados en el Sindicato de Pirquineros de Tierra Amarilla y en el Centro Cultural de Alto del Carmen, donde cultoras, comunidades y organizaciones locales compartieron experiencias, conocimientos y memorias vinculadas a sus territorios.
La iniciativa desarrollada de manera articulada por el Programa de Fortalecimiento de la Identidad Cultural Regional (FICR) de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y el Archivo Regional de Atacama del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, ambos del Ministerio de las Culturas, permitió reconocer a las mujeres portadoras de los saberes y tradiciones.
Así lo destacó Fernando Flores Fredes, Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Atacama. “Este encuentro FEM nos permite reconocer a mujeres que, desde sus territorios y comunidades, han mantenido vivos conocimientos, oficios, tradiciones y formas de hacer que son parte fundamental de nuestra identidad regional. Cuando hablamos de patrimonio cultural inmaterial, hablamos precisamente de estas prácticas y de las personas que las sostienen y transmiten a las nuevas generaciones. Como Ministerio de las Culturas tenemos el compromiso de generar estos espacios de encuentro y reconocimiento, porque preservar nuestra identidad también significa escuchar y poner en valor las voces de quienes han construido la memoria de Atacama”.
Por su parte, Marcela Oviedo Sepúlveda, directora regional (s) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural y conservadora del Archivo Regional de Atacama, señaló que “estas instancias nos permiten generar diálogos participativos y espacios de reflexión para abordar de manera colectiva la trascendencia que tiene la transmisión de saberes y oficios que desarrollan las mujeres para fortalecer el tejido social y la identidad de nuestros valles. Por lo mismo, es relevante rescatar y poner en valor diversas voces, testimonios y memorias orales que dan vida al territorio”.
Los encuentros fueron mediados por Zulema Mancilla Cardozo, artesana, gestora cultural y presidenta de la Red Atacameña de Mujeres Rurales e Indígenas (RATMURI), y Alicia Tapia Pizarro, creadora, escritora y gestora cultural de la Provincia del Huasco. Ambas facilitaron espacios de conversación y reflexión en torno al patrimonio cultural, los saberes ancestrales y las diversas expresiones que forman parte de la riqueza cultural de los valles de Atacama.
Archivos y memoria
En este contexto, el Archivo Regional de Atacama cumple un papel fundamental en la preservación y visibilización de las experiencias, conocimientos y prácticas culturales desarrolladas por mujeres en los territorios.
A través de documentos, registros y testimonios, los archivos permiten reconstruir historias y formas de participación comunitaria que contribuyen a comprender la construcción de las identidades territoriales. De esta manera, no solo resguardan información del pasado, sino que también se transforman en espacios de memoria y transmisión intergeneracional, contribuyendo a incorporar y reconocer las voces de las mujeres en la construcción de la memoria colectiva.
Con esta quinta versión, FEM Atacama completa cinco años consecutivos generando espacios para visibilizar las historias, conocimientos y saberes de mujeres vinculadas al patrimonio cultural vivo de la región. A través de distintas temáticas y territorios, el ciclo ha buscado relevar su contribución a la preservación de prácticas culturales y al fortalecimiento de las identidades locales, reconociendo en ellas un papel fundamental como transmisoras de conocimientos y sostenedoras de la memoria cultural de sus comunidades.