Tras conocerse las amenazas de muerte en su contra, el alcalde de San Bernardo cerró la primera jornada de SeguridadExpo con un llamado a sellar un pacto nacional a diez años, acelerar el uso de armamento no letal en municipios y permitir apoyo militar acotado en infraestructura crítica.
Tras revelarse un plan narcotraficante para atentar contra su vida durante el acto comunal del 17 de septiembre, el alcalde de San Bernardo, Christopher White, expuso como uno de los conferencistas principales durante la primera de tres jornadas de SeguridadExpo. Durante su presentación, la autoridad comunal abordó la crisis de seguridad que atraviesa el país, las dificultades operativas que enfrentan municipios como el suyo y la urgencia de alcanzar un pacto transversal de largo plazo para impedir que las bandas criminales sigan arrebatando espacios.
El edil situó de entrada la realidad de su comuna, un territorio de 205 años de historia de gran arraigo folclórico, que hoy bordea los 350 mil habitantes y se perfila como una de las cinco ciudades más pobladas de Chile. Para White, ese crecimiento acelerado ha dejado al descubierto fracturas profundas en barrios donde las organizaciones delictuales operan con lógicas de control absoluto, imponiendo normas de convivencia ante la falta de capacidad operativa del Estado, lo que ha llevado a normalizar una narcocultura en la que niños y adolescentes son cooptados con pagos rápidos para cometer delitos violentos.
“Lo que estamos viendo día a día es un poder que está creciendo, que toma decisiones, que pone reglas y que, a quien no acepta esas reglas, lo silencia o lo corrompe”, advirtió White, contrastando la tranquilidad de los sectores acomodados con la realidad periférica, donde ráfagas de fuegos artificiales se extienden por media hora sin respuesta policial efectiva. El jefe comunal insistió en que el fenómeno no es exclusivo de San Bernardo, sino un problema estructural que abarca desde las apuestas ilegales y el robo de madera en regiones hasta el auge de los secuestros y homicidios entre menores de edad.
Frente a la tecnología en exhibición dentro del recinto de SeguridadExpo, el alcalde fue crítico con el rezago del aparato público y cuestionó que aún se trabaje con carpetas de papel y métodos obsoletos frente a bandas altamente coordinadas. “Día que pasa es un día en que el crimen organizado avanza; vamos perdiendo el partido y van pasando los minutos. Vamos tarde, vamos lentos en tecnología, estamos en la prehistoria”, enfatizó al exigir mayor inteligencia operativa y un rastreo exhaustivo de la ruta del dinero detrás del comercio ambulante y las casas de acopio narco.
Esa brecha operativa golpea a diario la gestión local, afirmó. Con un déficit que supera los cinco mil efectivos policiales en el país y coberturas mínimas en terreno, White defendió propuestas pragmáticas que incluso tensionan a su propio sector político, como el apoyo de las Fuerzas Armadas en tareas específicas de resguardo a infraestructura crítica, que él acotó a hospitales, consultorios y estaciones de trenes, bajo mando civil y con reglas claras para el uso de la fuerza. Asimismo, apuró la tramitación del reglamento de la ley de seguridad municipal para poder equipar a los inspectores locales con chalecos anticorte y pistolas Taser, evitando que enfrenten situaciones extremas a torso descubierto.
El cierre de su intervención fue un llamado explícito a abandonar las trincheras ideológicas para sellar un acuerdo nacional en seguridad con un horizonte mínimo a diez años, que comprometa la presencia activa de los distintos ministerios en los barrios críticos y una articulación estrecha con el sector privado.
“Creo que es un debate que es importante tenerlo en conciliación, tenerlos presentes, porque si hay una articulación entre el mundo privado y el mundo el Estado, sin duda que las cosas pueden apuntar una mejor calidad de vida y eso creo que es significativamente importante también”, dijo.