A diferencia de la menopausia, no existe una edad determinada para este proceso en los hombres. La obesidad y otros factores pueden influir en los niveles hormonales, mientras que algunas terapias pueden tener efectos sobre la fertilidad.
La menopausia es una etapa ampliamente reconocida en las mujeres por los cambios hormonales y sus efectos físicos, emocionales y sexuales. En los hombres, en cambio, los cambios asociados a la testosterona son menos conocidos y pueden manifestarse de distintas formas, afectando la calidad de vida de quienes los presentan.
Según explicó el doctor Nicolás Sáez, urólogo-andrólogo de Clínica MEDS, “es la hormona masculina principal, que se secreta en el testículo, y que da muchas características desde el punto de vista sexual, de energía, de ánimo y calidad muscular”.
El especialista agregó que “no existe en los hombres un momento comparable con la menopausia en las mujeres. Después de los 40 años podría haber un deterioro progresivo de la cantidad de testosterona, cercano al 1% anual de baja”.
En ese sentido, precisó que “la andropausia es un término que no lo deberíamos usar porque los hombres no presentan un déficit absoluto de testosterona. Habitualmente lo que ocurre es que los pacientes disminuyen la producción a nivel testicular, pero nunca llegando a niveles en cero”.
En cuanto a las señales que pueden alertar sobre un déficit de testosterona, aseguró que “son bastante inespecíficas. Hay tres que podrían ser los síntomas cardinales, que es bajo deseo sexual, disminución de las erecciones matutinas y disfunción eréctil”.
Para el facultativo, estas manifestaciones deberían ser motivo de consulta, agregando que “puede haber síntomas también como el cansancio, alteraciones del ánimo, pero principalmente son los tres mencionados al comienzo”.
Además, señaló que “el diagnóstico no se basa en una sola medición: requiere al menos dos determinaciones de testosterona total en sangre, tomadas en ayunas y antes de las 11 de la mañana —debido al ciclo circadiano de la testosterona, cuyos niveles son máximos en las primeras horas del día—, junto con síntomas compatibles, siempre bajo evaluación de un especialista”.
En relación a la evolución que tiene el descenso hormonal, indicó que “no hay una edad determinante en el cual exista mayor riesgo que en otro. No podemos decir que un paciente de 60 o 70 años va a tener sí o sí niveles bajos de testosterona, porque puede ser que tengamos muchos hombres que nunca van a tener una disminución de esta. Por lo tanto, no existe un momento más marcado o de mayor riesgo versus otro”.
Respecto de los tratamientos disponibles, el especialista explicó que en Chile existen actualmente dos alternativas de terapia de reemplazo aprobadas para su uso. “De los inyectables, hay dos tipos: unos que se colocan principalmente cada 15 a 20 días y el otro, es un medicamento, que es una testosterona que tiene una vida media más larga, que se debe inyectar más menos entre las 10 a 12 semanas, con ese intervalo”.
En el caso de los geles sobre la piel, aclaró que “son de uso diario y se sugiere precaución al aplicárselo temprano y evitar el contacto directo piel con piel con niños o mujeres, cubriendo la zona de aplicación con ropa, por al menos dos horas o hasta lavar la zona”, señaló.
En este contexto, el especialista de Clínica MEDS también llamó a tener precaución con los llamados “chips” de testosterona que se ofrecen en el mercado, ya que “no tienen una validación por el ISP”, según indicó.
Uno de los principales aspectos que el especialista llamó a considerar antes de iniciar este tipo de terapia es su impacto sobre la fertilidad masculina. “Cuando uno usa la testosterona exógena, lo que provoca es una atrofia testicular y eso a la larga provoca que la formación de espermatozoides se suprima de manera importante, pudiendo llegar a cero. Por eso no se recomienda en hombres con deseo de paternidad. Aunque la supresión suele ser reversible al suspender el tratamiento, la recuperación puede demorar meses e incluso años y, en algunos casos, ser incompleta”, concluyó.