El aumento de las horas de luz, el cambio de hora y las modificaciones en las rutinas pueden generar cansancio, irritabilidad y desmotivación en algunas personas, especialmente durante el período de adaptación al cambio de estación.
Con la llegada de la primavera no solo cambian las temperaturas y aumenta la cantidad de horas de luz. También se modifican los horarios, las rutinas y los patrones de sueño, factores que pueden repercutir en el estado de ánimo de algunas personas durante el período de adaptación. Este conjunto de cambios es asociado en ocasiones al concepto de “primavera gris”, una expresión que busca describir la aparición de cansancio, irritabilidad, desmotivación o menor ánimo durante esta época del año.
Según explicó Carolina Cáceres, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, “no es un diagnóstico clínico reconocido, pero es una forma en la que se han descrito cambios emocionales que algunas personas experimentan durante las diferentes estaciones. Puede responder a depresión estacional en algunos casos, dependiendo de la intensidad, duración y repercusión de los síntomas en la vida cotidiana”.
La especialista agregó que “el cambio de estación puede implicar modificaciones en las horas de luz, justamente esto en Chile viene acompañado de un cambio de hora que afecta naturalmente a los ciclos de sueño y altera nuestro reloj biológico”.
En este sentido, precisó que “esto impacta en la energía y motivación presentes en nuestras rutinas y, por consiguiente, en nuestro estado de ánimo, ya que algunas personas pueden experimentar cansancio, irritabilidad y/o desmotivación durante el período de adaptación”.
Respecto de los grupos etarios que podrían ser más propensos a experimentar estos cambios durante la primavera, indicó que “no se puede atribuir a una edad específica, pero sí a factores individuales y contextuales. Las personas con antecedentes de trastornos del ánimo o que estén viviendo un momento estresor o ansiógeno, por ejemplo, pueden ser más vulnerables”.
Frente a cómo distinguir un bajón de ánimo pasajero de señales que podrían indicar un cuadro depresivo, afirmó que “va a depender de la duración y el impacto que tenga la sintomatología en la vida del sujeto. Se entiende que un bajón es transitorio y no interfiere significativamente en la vida cotidiana, pero si los síntomas persisten, son intensos o comienzan a afectar el sueño, el apetito o el interés por actividades que antes resultaban agradables, entonces se puede requerir atención profesional”.
A juicio de la psicóloga clínica de la UNIACC, muchas veces se vincula la “primavera gris” con el Trastorno Afectivo Estacional (TAE). Sin embargo, aclaró que no necesariamente existe una relación entre ambos conceptos.
“El TAE corresponde a episodios depresivos con patrón estacional recurrente. Se asocia con mayor frecuencia al otoño e invierno, pero no es exclusivo. En algunos casos, la primavera y el verano, además de los cambios en la exposición a la luz, pueden traer consigo mayores expectativas sociales y recreativas que algunas personas pueden sentir que no son capaces de cumplir, generando malestar asociado a estas experiencias”, explicó.
Para quienes perciben un deterioro de su ánimo durante estas semanas, aseguró que “lo más recomendable es intentar mantener horarios regulares e higiene de sueño, realizar actividad física, tener una alimentación equilibrada, y tomar momentos de descanso e interacción social. Si el malestar persiste y aumenta en intensidad se debe consultar con un profesional de salud mental”.