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Adelantar la cosecha en sandía en el secano costero: equipo UOH evalúa portainjertos y el uso de microtúneles para cosechar sandías en noviembre

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Un ensayo en el secano de la Región de O’Higgins combina el uso de portainjertos, microtúneles, mulch biodegradable y biolana para evaluar la cosecha de primores de sandía en noviembre.

En Marchigüe, un equipo del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH) junto a Prodesal Marchigüe y sus beneficiarios pusieron en marcha tres ensayos en diversas localidades de la comuna, que buscan adelantar el establecimiento y la cosecha de primores de sandía, con el objetivo de llegar a cosecha a fines de noviembre, fuera de la plena temporada.

La propuesta combina cuatro elementos: plantas injertadas, microtúneles, mulch biodegradable y biolana, un biofertilizante de producción local. El trabajo es liderado por el académico Rodrigo Contreras Soto junto a los profesionales Gonzalo Carreño, Sebastián Flores Chacón, ambos de la UOH, y Mauricio Avello de Prodesal Marchigüe.

Microtúneles

“El uso de microtúneles sí puede tener un efecto adelantando la producción, porque permite proteger el cultivo contra variaciones climáticas extremas como heladas o lluvias excesivas en etapas tempranas, entre agosto y septiembre», explica Rodrigo Contreras Soto, director y académico del ICA3.

A eso se suma el aporte del portainjerto, que entrega a la planta mayor vigor y, con ello, una exploración más amplia del suelo en comparación con plantas de sandía francas.

Los otros dos componentes cumplen funciones distintas dentro del mismo ensayo. El mulch biodegradable se usa principalmente para evitar el crecimiento de malezas y reducir la competencia por nutrientes, y en este caso se evalúa como alternativa a los plásticos convencionales no biodegradables. La biolana, en tanto, es un biofertilizante producido en el secano de la Región de O’Higgins, sobre el cual el equipo no atribuye por ahora un efecto directo en el adelanto de la cosecha, pero sí puede tener resultados interesantes para los/as agricultores/as.

La comparación entre plantas injertadas y francas se centrará en parámetros de rendimiento y calidad de frutos, además del seguimiento de los distintos estados fenológicos del cultivo. «Los primeros resultados deberían salir a inicios de diciembre», señala Contreras.

Para las y los agricultores de la zona, el efecto práctico de cosechar a fines de noviembre es económico: es altamente probable que reciban mejores precios por la sandía al salir al mercado antes del peak de oferta. El riesgo, advierte el equipo, está concentrado en el primer mes de establecimiento, cuando una helada puede afectar a los plantines justo en la fecha en que inicia la floración de las flores masculinas del cultivo de la sandía.

Con estos antecedentes, el ensayo apunta a entregar información local sobre manejos que permitan diversificar las fechas de cosecha en el secano de O’Higgins, combinando protección climática, portainjertos y alternativas de cobertura de suelo con menor impacto ambiental.

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