A través de una declaración pública, la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Cerro Castillo, en Viña del Mar, informó de una serie de robos que han sufrido durante los últimos días en el templo ubicado a metros del Palacio Presidencial.
«Esta es la cruz de nuestro altar, tal como la encontramos. Doblaron su tallo de bronce tratando de vencerla y dejaron el crucifijo tendido, con el rostro de Cristo vuelto hacia el suelo. Pocas imágenes dicen tanto de lo que ocurrió en nuestra parroquia», indicaron en la introducción del texto.
Agregan «con dolor que ha sufrido una serie de robos, el último de los cuales culminó con el ingreso de delincuentes al templo. Esta vez quebraron un vidrio para entrar, registraron la sacristía y, en un acto de desprecio, dañaron la cruz del altar. Quizás querían que el Altísimo no viera lo que estaban haciendo. No llegaron a profanar el Santísimo en el sagrario, y por eso damos gracias. Pero sí revolvieron y tiraron al suelo ornamentos y otras piezas litúrgicas, que forman parte de nuestra oración y que muchos fieles han cuidado durante años. Lamentamos profundamente esta falta de respeto».
Describem que «las pérdidas materiales son menores. Quebraron vidrios, arrancaron cañerías de cobre, forzaron las alcancías y se llevaron algunos objetos que seguramente se venderán a bajo precio para financiar la droga, el cáncer que corroe a nuestra sociedad. Lo que más nos duele es lo que no tiene precio».
«Un hecho así solo se explica por la pérdida del sentido religioso en nuestra sociedad y del respeto que merecen las creencias de los fieles y los lugares de culto. Lamentablemente, somos una parroquia vandalizada más, otro lugar de oración donde los vándalos actúan a su antojo», manifestaron.
La comunidad confirmó que presentó la denuncia correspondiente ante Carabineros y que solicitarán al municipio mayores medidas de seguridad, como cámaras y rondas de vigilancia, porque, «pese a estar a pasos del Palacio Presidencial de Cerro Castillo, la seguridad prácticamente no se percibe».
Invitamos a nuestra comunidad a responder sin rabia, con más presencia y más oración. Enderezaremos esta cruz, y con ella el ánimo de nuestra comunidad, con la ayuda de todos. Desde ella, Cristo nos enseñó a responder al agravio con perdón. Hacemos nuestras sus palabras por quienes entraron a su casa: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen», concluye la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Cerro Castillo, Viña del Mar.

