Cada año, la conmemoración del Día Internacional de las Personas Mayores nos invita a detenernos y reflexionar sobre el lugar que ocupan nuestras personas mayores en nuestra sociedad. Más que una fecha en el calendario representa una oportunidad para reconocer y valorar sus historias de vida, experiencias, conocimientos y los innumerables aportes que han realizado a sus familias, comunidades y al desarrollo de nuestro país.
El envejecimiento es una etapa natural del ciclo vital y debe ser comprendido desde una perspectiva que reconozca a las personas mayores como sujetos activos, con derechos, capacidades, proyectos y autonomía. En este sentido, hablar de envejecimiento no debería asociarse únicamente a enfermedades o dependencia, sino también a participación, bienestar, aprendizaje continuo y nuevas oportunidades para desarrollarse.
Uno de los principales desafíos actuales es avanzar hacia una sociedad que favorezca un envejecimiento saludable y activo, promoviendo la autonomía y la participación de las personas mayores en los distintos espacios sociales y comunitarios. Para ello, resulta fundamental fortalecer acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades, pero también generar oportunidades para mantener vínculos sociales significativos, entregar herramientas que les permita participar en actividades recreativas y culturales, acceder a nuevas tecnologías y continuar contribuyendo activamente en la sociedad.
Sin embargo, aún persisten importantes desafíos. El edadismo (Estrada Albeño & Oviedo de Artero, 2024), entendido como los estereotipos, prejuicios y prácticas discriminatorias hacia las personas mayores. Continúa limitando sus oportunidades de participación y desarrollo. Por lo tanto, combatir estas visiones requiere un cambio cultural que promueva el respeto, la inclusión y la valoración de las personas mayores como protagonistas de la sociedad, y no solo como receptoras de cuidados.
En este contexto, las universidades, instituciones públicas, organizaciones sociales y comunitarias tienen un rol fundamental. A través del trabajo colaborativo es posible generar iniciativas que fortalezcan el autocuidado, la autonomía funcional, la salud mental, la inclusión digital y la participación social, contribuyendo a mejorar su calidad de vida y a construir comunidades más inclusivas y solidarias.
En este Día Internacional de las Personas Mayores, renovemos nuestro compromiso con una sociedad que valore la experiencia, respete la dignidad y promueva la participación de quienes han contribuido con esfuerzo y dedicación a construir el presente que hoy disfrutamos. Porque envejecer no debe significar perder oportunidades, sino seguir siendo parte activa de una sociedad que reconoce, respeta y celebra el valor de todas las etapas de la vida.