El proyecto de ley busca incorporar planes de higiene, salubridad y condiciones de infraestructura en colegios, liceos y jardínes infantiles para evitar riesgos sanitarios para la comunidad, como la presencia de plagas, y garantizar las condiciones para un aprendizaje adecuado.
“Mandar a un niño o una niña al colegio debería significar para las familias tener la tranquilidad de que estarán en un lugar seguro. Sin embargo, cuando un establecimiento presenta problemas sanitarios, plagas, daños en su infraestructura o condiciones que pueden poner en riesgo la salud de su comunidad, no podemos esperar a que ocurra una emergencia para recién tomar medidas”, señaló el diputado por la región de Tarapacá, Carlos Carvajal.
La iniciativa surge a raíz, no solo de los temporales que han debido enfrentar las familias y establecimientos del norte, sino que por la continua presencia de plagas de palomas y roedores que normalmente se avistan en los establecimientos.
“Por eso, lo que proponemos es incorporar una obligación adicional y muy concreta: que los colegios, liceos y jardines infantiles acrediten que cuentan con medidas destinadas a resguardar la higiene, la seguridad y las condiciones adecuadas de su infraestructura. Porque la calidad de la educación también comienza por las condiciones en que nuestros estudiantes aprenden”, complementó Carvajal.
Por su parte, la diputada por la región de Atacama, Paula Olmos, aludió a evitar riesgos graves o incluso tragedias por esta clase de hechos. “Queremos evitar que estas obligaciones queden solamente en papel. Si existe un riesgo grave para los niños y niñas o para cualquier integrante de la comunidad educativa, tiene que existir una respuesta clara, informar, suspender las actividades y evaluar cuando corresponda. No podemos esperar que ocurra una tragedia para la decisión actual. Queremos prevención, queremos fiscalización y establecimientos que entreguen condiciones dignas y seguras para nuestros niños”.
De esta forma, los establecimientos deberán contar con un plan de higiene y salubridad, así como también con las condiciones de infraestructura y edificación adecuada que eviten riesgos para la vida y la salud de los integrantes de las comunidades escolares, particularmente por los riesgos sanitarios y la presencia de plagas, asegurando que el aprendizaje de los estudiantes se desarrolle de la mejor manera posible. Además, busca incorporarlo como exigencia para la creación de nuevos establecimientos educativos.