Mientras la iniciativa nacida desde el Partido de la Gente (PDG) sortea con éxito su primer trámite legislativo apuntando a aliviar el bolsillo del 80% más vulnerable, diversos especialistas advierten sobre el riesgo de generar distorsiones e introducir excepciones complejas en la estructura del IVA.
La Cámara de Diputadas y Diputados aprobó en primer trámite constitucional el proyecto de ley que establece una compensación equivalente al IVA (19%) pagado en la compra de pañales y medicamentos de uso crónico. La iniciativa, que nació de un acuerdo político entre el Gobierno y la bancada del Partido de la Gente (PDG) bajo la premisa de entregar un «Alivio al Bolsillo», avanzó formalmente al Senado para continuar con su discusión legislativa.
El beneficio está diseñado para focalizarse en las familias pertenecientes al 80% más vulnerable según el Registro Social de Hogares (RSH), exigiendo como requisitos obligatorios la compra en el comercio formal, boleta electrónica y receta médica electrónica en el caso de los fármacos. El reembolso mensual se proyecta para ser transferido a través del Bolsillo Familiar Electrónico.
A pesar del amplio respaldo político en la Cámara Baja, la propuesta ha encendido las alertas entre diversos especialistas en materias de impuestos, quienes advierten sobre los riesgos de distorsionar el sistema tributario chileno y cuestionan la eficiencia del mecanismo elegido.
El mecanismo detrás del beneficio
Michel Alejandro Aguilera, socio de Cabello Abogados Tributarios, aclaró un punto fundamental respecto a la naturaleza técnica de la propuesta, precisando que no se trata de una exención impositiva en el punto de venta. “Cabe aclarar que el proyecto no elimina ni rebaja el IVA de los pañales y medicamentos. Lo que crea es una compensación para determinados beneficiarios, calculada en función del IVA incluido en el precio de esas compras y sujeta a ciertos topes. Esa compensación la pagará el IPS”, explicó Aguilera.
El riesgo de las excepciones y las distorsiones del IVA
Por su parte, Alvaro Moraga, abogado tributario de Moraga & Cía, criticó el enfoque selectivo de la medida y advierte que podría transformarse en un precedente complejo para la estructura fiscal del país. “Es una medida con un sesgo populista que puede transformarse en la puerta de entrada a una progresiva distorsión del Impuesto al Valor Agregado. ¿Por qué no el Pan o también la Leche o los Libros? Lo correcto sería debatir una política pública moderna que establezca la devolución de todo o parte del IVA en general (y no solo de Pañales y Medicamentos) sólo a los segmentos más necesitados”, sostuvo Moraga.
En una línea similar, Patricio Gana, director ejecutivo de AK Contadores, enfatizó que la discusión no radica en la legitimidad de ir en ayuda de los sectores más vulnerables, sino en utilizar el IVA como la herramienta para hacerlo.
“El problema no son los pañales: son las excepciones. Ayudar a las familias (especialmente a las de escasos recursos) a financiar medicamentos o pañales parece, a simple vista, una medida que hay que apoyar. Pero el problema no está en el objetivo. Está en la herramienta. El proyecto aprobado por la Cámara establece una compensación equivalente al IVA pagado por determinados beneficiarios en la compra de pañales y medicamentos. La intención puede ser positiva, pero abre una discusión que Chile debería enfrentar con mucho cuidado”, advirtió Gana.
El director ejecutivo de AK Contadores apuntó al dilema de definir qué productos califican como prioritarios, señalando que la selectividad abre una ventana compleja de cerrar a futuro: “¿Por qué esos productos y no otros? Si el argumento es que se trata de bienes esenciales, entonces mañana podríamos preguntarnos por qué no compensar también el IVA de los alimentos de la canasta básica, los libros, suplementos alimenticios, lentes ópticos, sillas de rueda, parches de heridas crónicas o cualquier otro insumo médico, y probablemente encontraríamos muy buenos argumentos para cada uno. Ahí está precisamente el problema”.
Hacia una política social transparente
Para Gana, la arquitectura del modelo tributario chileno debe resguardar ciertos principios básicos, sugiriendo que existen alternativas fiscales mucho más eficientes y transparentes para cumplir el mismo propósito social sin alterar la recaudación o fiscalización del impuesto indirecto. “Un sistema tributario funciona mejor cuando es simple, general y predecible. Cuando empezamos a establecer tratamientos especiales según qué productos consideramos más necesarios o socialmente deseables, comenzamos a introducir distorsiones y, sobre todo, abrimos la puerta a nuevas excepciones. Además, existe una alternativa mucho más transparente: si queremos ayudar a determinadas familias por sus gastos en medicamentos, pañales u otras necesidades esenciales, entreguemos ayudas focalizadas directamente a esas personas, en vez de convertir al IVA en una herramienta de política social”.
Finalmente, el especialista concluyó haciendo un llamado a la responsabilidad en el diseño de las políticas públicas ahora que el texto inicia su segundo trámite constitucional en el Senado. “No confundamos dos discusiones. Una cosa es decidir a quién queremos ayudar, cuestión perfectamente legítima. Otra distinta es comenzar a intervenir selectivamente un impuesto general para conseguirlo. Porque hoy serán los medicamentos y los pañales. Mañana la pregunta será inevitable: ¿y por qué mi producto esencial no? Las buenas políticas públicas también deben resistir esa pregunta”, cierra Gana.
El proyecto de ley continuará ahora su tramitación en las comisiones del Senado, donde se anticipa un debate técnico en torno al costo fiscal, la fiscalización para evitar fraudes con las boletas y la viabilidad del mecanismo de devolución.