Los frutos secos representan más del 11% del valor de las exportaciones frutícolas chilenas y anotan un fuerte crecimiento en volumen y valor. Este escenario está llevando a los productores a buscar nuevas alternativas para hacer más eficiente la cosecha y responder a una industria cada vez más competitiva.
Los frutos secos viven un buen momento en Chile. De acuerdo con cifras de ODEPA, durante la temporada 2025/26 alcanzaron US$654,5 millones en exportaciones, representando el 11,1% del valor total exportado por el sector frutícola. El resultado supone un aumento de 93,7% en valor y de 75% en volumen frente a la temporada anterior.
El crecimiento responde principalmente al buen desempeño de especies como las nueces y avellanas, que han ido ganando espacio dentro de la oferta exportadora nacional. En el caso de las nueces, por ejemplo, durante la temporada 2025/26 se exportaron US$644,4 millones, un 58,6% más que en el período anterior.
Este escenario también plantea nuevos desafíos para los productores, especialmente en una etapa clave como la cosecha. A medida que aumentan las superficies productivas y los volúmenes que deben ser recolectados, la incorporación de maquinaria especializada permite reducir los tiempos de trabajo y hacer más eficiente el uso de recursos.
La mecanización de la cosecha de frutos secos comienza a tomar un papel cada vez más relevante. Las soluciones disponibles permiten intervenir distintas etapas del proceso, desde el desprendimiento del fruto desde el árbol hasta su recolección desde el suelo.
Una de estas alternativas es la remecedora de árboles MAGA 800 de Errepi, disponible a través de Dercomaq. Equipada con dos brazos retráctiles, dos niveles de vibración y un sistema hidráulico independiente del tractor, permite cosechar hasta 400 árboles al día, equivalente a cerca de una hectárea en plantaciones con un marco de 5×5 metros. Su cabezal vibratorio está diseñado para evitar daños en la corteza, las raíces y la estructura del árbol. Además, al impedir que las vibraciones se transmitan al tractor y al operador, contribuye a una operación más cómoda y segura.
Para la etapa de recolección, la Giampi Star 1800 permite recoger frutos como avellanas, castañas, nueces y almendras, además de otros productos que se encuentran en el suelo. Acoplada al tractor y con funcionamiento mediante transmisión hidráulica y TDF, trabaja a velocidades de entre 1 y 5 km/h y requiere una potencia mínima de 50 HP. Su diseño la convierte en una alternativa práctica para productores que necesitan adaptarse a espacios reducidos o buscan realizar la recolección con equipos propios, sin depender de servicios de terceros.
La incorporación de este tipo de tecnología responde a una transformación que va más allá de una temporada particularmente positiva. Con una industria que ha aumentado significativamente sus volúmenes de exportación, la eficiencia de los procesos productivos se vuelve cada vez más importante para mantener la competitividad de los productores chilenos.
Así, la mecanización aparece como una herramienta para acompañar el crecimiento de un sector que ya tiene un peso relevante dentro de las exportaciones agrícolas del país y que continúa ampliando su presencia en los mercados internacionales.