Quien haya pasado por una universidad, un colegio o una planta conoce el baño que a mediodía ya no está limpio. Solemos culpar a quien limpia, pero los datos apuntan a otro lado.
Un análisis de más de 1,7 millones de registros levantados desde enero de 2025 revela que sobre el 40% de las zonas se limpió fuera de su horario programado. En el 35% de los registros el operario marcó al menos una tarea como “No fue necesario”, cifra que sube al 46% en educación.
El problema es de planificación. Seguimos organizando el aseo con un calendario fijo, aunque el uso de los espacios tiene horarios conocidos. En proporción a la actividad, entre las 14 y las 16 horas los incidentes reportados llegan a 2,1 veces el promedio, y los sábados a 1,8 veces la tasa de un día promedio.
Cuando el atraso se ve a tiempo, se corrige rápido, y la mitad de los incidentes resueltos se cierra en 18 minutos o menos.
La tecnología para verlo en tiempo real ya existe. Universidades, colegios y plantas no necesitan sumar más personas, necesitan acercarse a la tecnología y gestionar con datos. Ya no hay excusas para seguir limpiando por calendario.