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Energía con propósito: cómo la tecnología transforma la productividad en Chile. Por Christian Candela, Managing Director Siemens Chile

El programa de reciclaje orgánico desarrollado en Concón, con financiamiento de Enap y la participación de establecimientos gastronómicos y hoteleros…

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

El mes del Ahorro de Energía nos invita a reflexionar sobre cómo utilizamos uno de los recursos fundamentales para el desarrollo económico y social. Sin embargo, en un contexto marcado por la urgencia climática y la necesidad de avanzar hacia modelos productivos más sostenibles, el verdadero reto es repensar cómo producimos, consumimos y gestionamos la energía.

En Chile la intensidad energética nacional, es decir, la energía utilizada en relación con la actividad económica se mantiene un 7% por sobre el promedio de los países de la OCDE, de acuerdo con la Ruta Energética 2026-2030. Estas cifras muestran que todavía existe espacio para mejorar la forma en que utilizamos los recursos energéticos y, al mismo tiempo, fortalecer la competitividad de nuestra economía.

La eficiencia energética es una de las herramientas más concretas para avanzar en esa dirección. No se trata sólo de consumir menos, sino de optimizar los recursos disponibles, reducir las pérdidas y lograr que cada unidad de energía contribuya efectivamente a generar productividad y desarrollo, con un menor impacto ambiental.

Este desafío adquiere especial relevancia en un país que avanza en la incorporación de energías renovables. Sin embargo, transformar la matriz de generación es solo una parte de la transición energética, por lo que necesitamos avanzar en un uso más eficiente y sostenible de la energía en la industria, los edificios, infraestructuras y ciudades.

En el ámbito industrial, esta transformación exige revisar procesos e identificar las posibilidades que ofrecen la digitalización y la automatización. Tecnologías como los sistemas de gestión energética, sensores inteligentes, análisis de datos y los gemelos digitales permiten conocer mejor el comportamiento de los activos, anticiparnos y tomar decisiones basadas en información precisa. Esto abre oportunidades para optimizar el consumo, mejorar la disponibilidad de los equipos y reducir tanto los costos como la huella ambiental.

Si bien, la tecnología y estas herramientas habilitan la transformación, son también las personas y las empresas quienes convierten esas capacidades en resultados concretos, integrando la sostenibilidad en sus decisiones y demostrando que la competitividad y el cuidado del medio ambiente pueden avanzar en una misma dirección.

Chile tiene una gran oportunidad para acelerar la incorporación de soluciones que permitan un uso más eficiente de los recursos. En este desafío, con la colaboración del mundo público, industria, academia y los proveedores de tecnología, tenemos la posibilidad de construir una visión de largo plazo que incentive la inversión y facilite la modernización de nuestras infraestructuras productivas.

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