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Pymes y empleo: mayores costos laborales dificultan la contratación y plantean nuevos desafíos para las empresas

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

El aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral y las mayores cotizaciones previsionales han elevado las exigencias financieras y de adaptación para las pequeñas y medianas empresas. Sandra Bravo, académica de la Universidad Andrés Bello, advierte que mejorar la productividad, facilitar el acceso a financiamiento y fortalecer los apoyos a la contratación formal son factores clave para impulsar el empleo.

La contratación de nuevos trabajadores se ha convertido en una decisión cada vez más exigente para las pequeñas y medianas empresas chilenas. En un escenario de crecimiento económico moderado, mayores costos laborales y dificultades de financiamiento, muchas pymes enfrentan obstáculos para ampliar sus equipos y sostener puestos de trabajo formales.

Así lo explica Sandra Bravo, académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien identifica entre las principales presiones el incremento acumulado del salario mínimo, la implementación gradual de la Ley de 40 Horas, las nuevas cotizaciones previsionales a cargo del empleador y los mayores costos financieros.

Desde el 26 de abril de 2026, la jornada ordinaria máxima se redujo de 44 a 42 horas semanales, mientras que el ingreso mínimo mensual se fijó en $553.553 a partir del 1 de mayo. A ello se suma que, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Costos Laborales registró un aumento interanual de 7,9% en mayo de este año.

Aunque estas condiciones afectan a empresas de distintos tamaños, las pymes suelen disponer de menores márgenes financieros y menos capacidad para absorber aumentos de costos o reorganizar sus operaciones.

“Una de las principales barreras es el aumento acumulado de los costos laborales en un contexto de bajo crecimiento económico”, explica Bravo.

La especialista señala que las dificultades no responden únicamente a los cambios normativos. También influyen las brechas de productividad, las limitaciones de escala y la incertidumbre respecto de las ventas futuras.

En ese contexto, contratar a una nueva persona implica asumir un compromiso financiero que algunas empresas prefieren postergar hasta contar con ingresos más estables y mejores perspectivas de crecimiento.

¿Qué necesitan las pymes para generar empleos estables?

Para Bravo, uno de los principales desafíos es conseguir que el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas se traduzca efectivamente en más empleos formales.

Una condición fundamental es mejorar la productividad mediante la incorporación de tecnología, el fortalecimiento de la gestión y el acceso a nuevos mercados. Estas herramientas pueden permitir que las empresas aumenten su eficiencia y enfrenten mayores costos sin comprometer su continuidad.

Sin embargo, la productividad por sí sola no basta. La académica también destaca la importancia de contar con una demanda relativamente estable y acceso a financiamiento, especialmente a capital de trabajo.

Disponer de recursos para operar y planificar inversiones permite asumir compromisos laborales de mayor duración. Por el contrario, la incertidumbre sobre las ventas y los costos del crédito puede limitar las posibilidades de expansión y contratación.

Otro factor es la capacidad de adaptarse a las nuevas condiciones laborales. En ese sentido, Bravo plantea la necesidad de facilitar el uso de mecanismos de distribución de jornada contemplados en la legislación, mediante acuerdos entre empleadores y trabajadores, sin afectar los derechos laborales ni retroceder en la reducción de horas.

La simplificación de trámites, la claridad de las reglas y una mayor asistencia para cumplir las obligaciones laborales también pueden contribuir a que las empresas de menor tamaño enfrenten sus procesos de contratación con más certezas.

A ello se suma la importancia de fortalecer las relaciones laborales, mediante capacitación, oportunidades de desarrollo y medidas de conciliación entre el trabajo y la vida personal, que contribuyan a retener trabajadores y disminuir los costos asociados a la rotación.

Subsidios, sala cuna y capacitación: las medidas que propone la especialista

Frente a este escenario, Sandra Bravo plantea avanzar en apoyos focalizados y transitorios que faciliten la adaptación de las pymes y reduzcan las barreras para generar empleo formal.

Entre las alternativas menciona subsidios a la contratación de jóvenes, mujeres y personas desempleadas de larga duración, además de mecanismos que compensen parcialmente el incremento de las cotizaciones previsionales para las empresas de menor tamaño.

La académica también considera necesario revisar las diferencias regulatorias que pueden afectar las decisiones de contratación. Un ejemplo es el sistema de sala cuna, cuya obligación para las empresas está vinculada a la cantidad de trabajadoras contratadas.

Desde su perspectiva, avanzar hacia un financiamiento que desvincule este beneficio del número de mujeres empleadas permitiría reducir posibles desincentivos a la contratación femenina y favorecer una mayor igualdad de oportunidades.

Otra prioridad es facilitar la aplicación de los mecanismos de distribución flexible de jornada que ya contempla la legislación, acompañados de asistencia técnica para que las pymes puedan reorganizar turnos, optimizar procesos y elevar su productividad.

Finalmente, Bravo enfatiza la necesidad de fortalecer el acceso a capacitación laboral, revisando instrumentos como la franquicia tributaria para facilitar su utilización por parte de las empresas de menor tamaño.

El objetivo, señala, es orientar la formación hacia competencias y oficios que tengan demanda efectiva en el mercado laboral, contribuyendo tanto a la productividad de las empresas como a las oportunidades de desarrollo y permanencia de sus trabajadores.

En definitiva, la especialista plantea que impulsar el empleo formal en las pymes requiere actuar sobre varios factores al mismo tiempo: costos, productividad, acceso a financiamiento, adaptación normativa y formación laboral. Solo así el crecimiento de estas empresas podrá traducirse en contrataciones más sostenibles y puestos de trabajo estables.

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