En el proyecto liderado por Diego Huerta colaboraron estudiantes, vecinos y organismos municipales
Con un proyecto que nace como respuesta a la necesidad de inyectar creatividad y embellecimiento en las calles de nuestra comunidad, el estudiante de Ingeniería Comercial, Diego Huerta, con el apoyo de otros estudiantes, vecinos y organismos municipales, pintó un hermoso mural en las afueras de la Escuela, en calle 7 norte, que da un carácter especial al barrio donde se emplaza la sede universitaria.
La idea surgió de la determinación de recuperar espacios que habían sido afectados por el vandalismo y los grafitis, transformándolos en obras de arte que irradiaran armonía y vitalidad. La proximidad del lugar intervenido a la Escuela de Ingeniería Comercial también fue una fuente de inspiración, ya que, al verlo deteriorado en el diario camino a clases, surgió la motivación de hacer una diferencia tangible. Su pasión por el muralismo, afirma el joven artista, también desempeñó un papel fundamental en la gestación de este proyecto, impulsándolo a canalizar esa pasión en la creación de un entorno más hermoso y estimulante para todos.
El proyecto, que es parte del programa «InnovArte UV», aborda el problema de revitalizar, embellecer los espacios urbanos en la comunidad y protegerlos del vandalismo provocado por grafitis en Viña del Mar. A través del mural se buscó no solo enriquecer el entorno visual, sino también fortalecer el sentido de comunidad y pertenencia. El proyecto impactó positivamente a la comunidad, fortaleciendo la colaboración entre estudiantes, comunidad y entidades municipales, generando una percepción positiva en la apreciación del arte, la interacción social y el fomento del diálogo entre distintos actores. La realización exitosa del mural también abre la puerta a futuras colaboraciones similares, impulsando la transformación y el desarrollo sostenible de la Región.
Al referirse al diseño, Diego señaló que “el mural fue cuidadosamente concebido y propuesto tras un análisis profundo con la comunidad y del espacio que sería intervenido, tomando en cuenta la diversidad de personas que transitan por la zona, desde familias paseando sus mascotas hasta personas mayores, por lo que se buscó inspiración en sus características y necesidades. La idea central fue crear un diseño que promoviera armonía y aceptación universal. Para lograrlo, se optó por un enfoque de diseño que evitará cualquier elemento que pudiera generar desagrado o controversia. El resultado es un mural que se integra armoniosamente con su entorno, generando un impacto visual positivo y un sentido de conexión con la comunidad circundante”.
Agregó el estudiante que la conexión y el impacto positivo que experimentó con la comunidad fue extremadamente gratificante, “ver cómo el mural cobraba vida y se convertía en un punto focal de inspiración y admiración para la gente, así como recibir comentarios entusiastas de los vecinos, reafirmó el valor de nuestro trabajo”