Luego de que un bochornoso evento manchara la jornada de fútbol en la ciudad puerto, cuando el partido entre Santiago Wanderers y Universidad de Concepción fue suspendido debido a la falta de personal de seguridad en el estadio Elías Figueroa, desde el club porteño lanzaron un comunicado en el que reconocen que «es efectiva la existencia de una deuda con la empresa de seguridad que presta los servicios, como también la existencia de un compromiso de pago desde el miércoles de la semana recién pasada».
«Lamentablemente al llegar al estadio nos encontramos con que este compromiso no fue respetado, y el recinto había sido tomado por el personal de la empresa. Ante esta situación hicimos todas las gestiones que estaban a nuestro alcance, comprometiendo el pago de gran parte de lo adeudado para el primer día hábil bancario, sin embargo, la empresa liderada por el señor Juan Frez simplemente no accedió, y en un acto de mala fe llamó a sus guardias a realizar un paro, exigiendo el pago en su cuenta y que si no lo hacíamos no iba a prestar el servicio, lo que desencadenó la suspensión tanto de este partido, como de la final del fútbol femenino programada para las 17 horas de esa misma jornada», manifiesta la institución en el texto.
Además, en el comunicado informaron de que Rodrigo Feldstedt dejó oficialmente el puesto de Gerente General del club y que «como institución hemos determinado tomar acciones legales contra la empresa de seguridad, considerando tanto el daño a nuestros socios e hinchas, como el peligro al que estuvieron expuestos nuestros deportistas, además del perjuicio económico en lo institucional, pues más allá de no haber podido jugar el compromiso la Delegación Presidencial presionó para cobrar el servicio, sin prestar colaboración alguna para mediar en la búsqueda de soluciones».
Finalmente desde la institución anunciaron que «desde ya nos encontramos realizando todas las gestiones necesarias con la ANFP para reducir al máximo las consecuencias deportivas en lo que respecta al primer equipo masculino, cómo también la solicitud para reprogramar la final femenina, considerando la injusticia deportiva que significa perder la copa por secretaría».