La inflación en Estados Unidos se mantuvo estable en un 2.7 por ciento interanual durante julio, según informó el Buró de Estadísticas Laborales (BLS). Este dato coincide con el registro del mes previo, reflejando una continuidad en la estabilidad de los precios al consumidor.

No obstante, la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía por su volatilidad— aumentó a 3.1%, desde el 2.9% de junio, en línea con las previsiones de los analistas y generando señales de una posible tendencia al alza que podría influir en la política económica.

En términos mensuales, la inflación general creció un 0.2%, mientras que el índice subyacente subió 0.3%, cifras que mantienen la atención de la Reserva Federal (Fed), que sigue cautelosa respecto a posibles recortes en las tasas de interés ante las presiones económicas y políticas.

El sector vivienda incrementó su índice un 0.2%, siendo uno de los principales impulsores de las recientes alzas mensuales. Por otro lado, el índice de energía registró una baja del 1.1%, principalmente debido a la caída en los precios de la gasolina.

En el ámbito alimentario, la inflación se mantuvo estable en julio, aunque con aumentos en productos lácteos (0.7%) y carne (0.2%), mientras que los precios de los huevos bajaron un 3.9%.

La Fed analizará estos datos en su próxima reunión de septiembre, donde decidirá sobre las tasas de interés, las cuales han permanecido entre el 4.25% y el 4.5% desde diciembre de 2024. La entidad monitorea con atención la inflación subyacente junto a otros indicadores económicos clave para definir su estrategia.