El ejecutivo presentó este martes dos proyectos de ley al Congreso para reforzar la seguridad en establecimientos educacionales, en medio del aumento de hechos de violencia registrados durante el último mes.
Las iniciativas surgen tras casos graves, como la muerte de una inspectora en un colegio de Calama, además de amenazas de “tiroteo” en distintos recintos y el ataque incendiario ocurrido en el Liceo José Victorino Lastarria.
Soledad Garcés, académica del Diplomado en Bienestar Socioemocional y Convivencia Escolar de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes (Uandes), advirtió que el principal problema no está en las medidas en sí, sino en su implementación. “Revisar mochilas puede ser una buena medida, pero es solo una parte de un conjunto más amplio de acciones. El principal desafío es definir con claridad quién será responsable y qué procedimientos se aplicarán”, explicó.
En esa línea, enfatizó que la falta de protocolos claros puede afectar la efectividad de las iniciativas: “Si estos protocolos no quedan bien definidos, pueden terminar debilitando la autoridad de los colegios”, señala la experta.
Respecto a los pórticos detectores, señaló que su uso también requiere definiciones concretas, “sin una bajada clara a la realidad, estas medidas corren el riesgo de transformarse en letra muerta”, aclara la académica del Diplomado en Bienestar Socioemocional y Convivencia Escolar de la Uandes.
Sanciones y realidad escolar
Sobre sanciones como la pérdida de gratuidad, Garcés indicó que deben establecerse con precisión, “deberían aplicarse bajo ciertas condiciones, como la existencia de una condena judicial, pero estos procesos pueden tardar años, por lo que es clave definir bien su aplicación”.
Asimismo, advirtió dificultades prácticas en algunas propuestas, como la prohibición de capuchones, que podría ser poco aplicable en ciertas zonas del país debido a factores climáticos.
Además, planteó que fortalecer el rol docente también implica desafíos, “permitir que los profesores apliquen medidas disciplinarias sin entregarles herramientas adecuadas resulta complejo. Antes de otorgar mayores atribuciones, sería necesario capacitarlos”.