El especialista Cristian Lecaros, de Inversión Fácil, advierte que la nueva herramienta ya está impactando en la aprobación de créditos hipotecarios y redefiniendo el perfil del inversionista.
La entrada en vigencia del Registro de Deuda Consolidada, REDEC, administrado por la Comisión para el Mercado Financiero, está generando un cambio relevante en el acceso al financiamiento inmobiliario en Chile. Este sistema permite reunir en un solo informe todas las obligaciones financieras de una persona, lo que modifica la forma en que las instituciones evalúan a quienes solicitan un crédito.
Para Cristian Lecaros, experto en inversión inmobiliaria y CEO de Inversión Fácil, este cambio marca un antes y un después en el mercado. “Hoy la banca tiene una visión completa del comportamiento financiero, lo que ha generado un aumento en los rechazos hipotecarios, no necesariamente por mayor deuda, sino por una mayor visibilidad de las obligaciones. En la práctica, se termina el llamado ‘creditazo’”, explicó.
Pese a este nuevo escenario, el interés por la inversión inmobiliaria se mantiene. Según cifras del sector, el segmento inversionista alcanza niveles cercanos al 19 por ciento, lo que confirma que este tipo de inversión sigue siendo atractivo.
Sin embargo, el especialista advierte que lo que cambió es el perfil de quienes acceden al financiamiento. Hoy predomina el inversionista que planifica, que cuenta con ingresos demostrables, ahorro previo y un historial financiero ordenado.
En ese contexto, recomendó cerrar líneas de crédito no utilizadas, formalizar contratos de arriendo ante el Servicio de Impuestos Internos para respaldar ingresos y cotizar en al menos tres instituciones financieras.
Como referencia, el dividendo no debería superar el 25% de la renta líquida y el pie exigido actualmente fluctúa entre el 10 y el 20% del valor de la propiedad.
“El mensaje es claro. La inversión inmobiliaria no se restringe, pero sí se eleva el estándar y se premia la planificación financiera”, concluyó.