La comunidad educativa refuerza su cultura de buen trato con una tradición institucional que ha permitido mantener bajos índices de violencia y altos estándares de convivencia.
Con una significativa ceremonia, el Colegio Bicentenario Arauco reafirma su compromiso institucional contra el acoso escolar, consolidando una trayectoria de 16 años promoviendo el buen trato bajo el lema “En mi colegio no hay matrícula para el bullying”. La actividad convoca a estudiantes desde prekínder a cuarto medio, docentes, asistentes de la educación, apoderados y equipo directivo, quienes participan activamente en la firma de compromisos que reflejan una cultura escolar centrada en la convivencia, el respeto y la inclusión.
Durante la jornada, cada curso entrega su compromiso a la directora, documento que recoge acuerdos concretos para fomentar relaciones sanas y prevenir situaciones de violencia. La presidenta del Centro de Estudiantes, Camila Zúñiga, representa a los estudiantes en este acto simbólico, destacando el rol activo que cumplen en la construcción de una comunidad educativa basada en el respeto. Posteriormente, representantes de todos los estamentos del establecimiento firman el compromiso 2026 contra el acoso escolar, el cual queda expuesto en el ingreso del colegio como recordatorio permanente de una responsabilidad compartida.
La directora Liliana Fariña Guajardo destacó el impacto sostenido de esta iniciativa en el tiempo, señalando que la convivencia escolar se ha transformado en un sello institucional. Indica que “los estudiantes han tenido una adherencia muy fuerte a esta iniciativa, la hacen vida y forma parte de su ADN, lo que se refleja en el ambiente que se vive día a día en el aula y en los espacios comunes”. Asimismo, releva que este enfoque ha permitido consolidar un entorno seguro y positivo para el aprendizaje, donde el bienestar de la comunidad es un pilar fundamental.
En esa línea, enfatiza que “la convivencia escolar es la base para lograr aprendizajes de calidad, y cuando toda la comunidad trabaja en esa sintonía, los resultados se ven reflejados tanto en el clima escolar como en la percepción de las familias”. Agrega que el establecimiento proyecta hacia el entorno una imagen de confianza y seguridad, lo que se evidencia en la alta demanda de matrícula y en la valoración que realizan los apoderados.
Desde la mirada de las familias, Edith Pastén, apoderada del establecimiento, valora la instancia como un espacio necesario para reforzar el compromiso conjunto. Señala que “es muy importante que los estudiantes vean que como apoderados estamos presentes y preocupados por el tema del bullying, acompañándolos en su desarrollo y en la construcción de relaciones sanas”. Asimismo, destaca el rol activo de las familias en el seguimiento de la convivencia escolar, relevando la importancia de mantener una comunicación constante con docentes y equipos de apoyo.
Por su parte, la presidenta del Centro de Estudiantes, Camila Zúñiga, resaltó el impacto concreto de esta tradición en la vida escolar, afirmando que “estos 16 años de compromiso se reflejan en el día a día del colegio, donde realmente se vive el respeto, la tolerancia y la paz”. Añade que el establecimiento se caracteriza por ser un espacio tranquilo, donde las situaciones de conflicto son mínimas, lo que demuestra la efectividad del trabajo sostenido en convivencia escolar.
La ceremonia también contempló momentos artísticos, como la interpretación de la canción “Que nos canten los niños” del cantante español José Luis Perales, a cargo de la profesora Francisca Tapia junto a estudiantes de segundo y cuarto básico, generando un espacio de reflexión en torno a la importancia del respeto y la sana convivencia.
A puertas de su centenario en 2027, el Colegio Bicentenario Arauco consolida una identidad basada en valores como el respeto, la paz y la tolerancia, posicionándose como un referente en convivencia escolar. Este trabajo sostenido en el tiempo no solo ha permitido mantener bajos índices de violencia, sino también fortalecer un entorno educativo propicio para el aprendizaje, donde cada integrante de la comunidad asume un rol activo en la construcción de un espacio seguro, inclusivo y libre de acoso escolar.