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Isabella Monsó renunció a la dirección de cultura de Valparaíso. Denunció desidia y menosprecio del alcalde, un hostil clima laboral y acoso. Es la renuncia número 100 a la actual gestión alcaldicia

A partir de este 1 de febrero de 2021, Isabella Monsó Espíndola ya no trabaja más a cargo de la Dirección de Desarrollo Cultural. Este lunes materializó su renuncia a cartgo, a través de una carta dirigida al alcalde Jorge Sharp, en donde expresa una serie de situaciones anónalas que gatillaron su salida del cargo.

Con una carta de dos carillas puso fin a su relación contractual afirmando en sus redes sociales que «hoy oficialmente termino una etapa de mi vida para dar paso a nuevos desafíos y experiencias vitales. He presentado mi renuncia a la Municipalidad y al proyecto de la Alcaldía Ciudadana. Agradezco profundamente a todos quienes fueron parte de este proceso, sobre todo a la comunidad de Valparaíso con la cual trabajamos directa o indirectamente durante estos años y a los compañeros de trabajo, todos con un alto compromiso y vocación de servicio público y les agradezco la gran labor que han hecho en continuar el trabajo que veníamos desarrollando. Me voy con más fortaleza y convicción».

Llegó en abril de 2017 para asumir la dirección de cultura del municipio de Valparaíso, con enormes expectativas con respecto a su trabajo». Tranversalidad, diálogo, horizontalidad y otros tantos prinicipios que motivaron la llegada de la profesiobnal a un área estratégica y sensible de la «Alcaldía Ciudadana», sin embargo, este ideario se desmoronó con el correr de los días, las semanas y los meses, debido a la ausencia total de coordinación, planificación y evaluación con el alcalde, quien, según indica la renunciada directora, sólo enviaba asesores, pero no se hacía presente. «Estos prinicipios no se correspondían con los que usted encarnaba en la conducción de su propio equipo de trabajo», puntualiza de forma lapidaria.

Pero la salida de Monsó no es sólo una partida más en equipo que rodea al jefe comunal. Tiene un simbolismo especial; es la número 100 desde que inició su gestión a cargo de Valparaíso, en un gobierno comunal que suma cuestionamientos, fundamentalmente por parte de quienes trabajaron con él o construyeron con su trabajo a lña llegada del joven abogado al prinicipal sillón de la ciudad puerto.

La profesional acusa menosprecio y desidia por parte de Sharp, pese a la cercanía física de ambas oficinas; también denunció «acoso» por parte de Santiago Aguilar, gestor del carnaval de los mil tambores, que después fue incorporado como asesor al municipio; expresó su molestia por la dilación de las denuncias de acoso laboral presentadas por los funcionarios de la oficina en contra de quien lideraba el departamento de desarrollo cultural; y finalmente califica el clima laboral como «agobiante», caracterizado por acosos y persecuciones que ya no estaba dispuesta a aceptar.

Pero también hay espacio a los agradecimientos, especialmente a quienes trabajan en la oficina que encabezó, y gracias a los cuyalkes se lograron importantes avances como la ordenanza de artistas callejeros y artesanos, la red de educación creativa y la postulación de Valparaíso a la condición de Ciudad Musical ante la UNESCO. A eso agrega la recuperación de la sala El peral, el primer Bivliobus, la gestión del teatro municipal y el espacio del edificio Esmeralda.

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