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Los Contadores, ¿sólo existen en abril? Por Ricardo Vilches Troncoso, Académico Universidad Católica Silva Henríquez

Si bien, en abril de cada año hablamos y escuchamos a diario sobre “el pago de impuestos”, y es aquí donde una disciplina -la contabilidad- se escucha a cada rato, o mejor dicho se habla del “contador”, como aquel ser humano a quien se le ve o se le conoce, como un soporte y especialista para ayudar en el proceso “operación renta”.

Pero la verdad es que la contabilidad es mucho más que abril y números, y hoy en día esta disciplina se mueve entre los algoritmos que procesan grandes volúmenes de datos y el “criterio humano”, que es fundamental en la profesión y en el cumplimiento de estándares éticos. Para quienes se mueven entre la administración y los negocios, tienen muy claro que la contabilidad es la columna vertebral de las empresas y organizaciones, entregando información útil y oportuna durante todo el año, para la toma de las decisiones de los administradores de las diferentes empresas. Es decir, la contabilidad no solo registra números, sino que también aporta y apoya en las decisiones estratégicas de las empresas y/o organizaciones.

No hay duda de que, en el último tiempo, el gran avance de las tecnologías, entre ellos el avance exponencial de uso de inteligencia artificial [IA], hay una pregunta muy recurrente y a su incómoda que nos hacen a menudo, ¿la profesión contable en que escenario se encuentra, si la tecnología avanza tan rápido?.

Es recurrente, porque no hay duda alguna, que, en Chile en particular posterior al estallido social del año 2019, y la pandemia mundial [covid] que nos afectó desde año 2020, las empresas iniciaron a pasos agigantados a automatizar procesos, y realizar transformaciones digitales, entonces parece obvio que las tareas de elaborar e interpretar información financiera puede también automatizarse. Es más, conocemos sistemas que detectan errores en segundos, algoritmos que proyectan escenarios financieros, y plataformas que integran información en tiempo real.

Es incomoda, porque muchas de las personas, no conoce en detalle los atributos de la profesión contable, y sus virtudes en las empresas. Los que trabajamos en estos temas, sabemos que los números, por sí solos, no hablan, dado que se requiere siempre de un especialista que los interprete, los cuestione, los revise, los vuelva a revisar y, es más, depende de los números hasta desconfíe de ellos, y ese no es el contador del futuro, sino más bien el actual profesional contable.

Las competencias de los contadores actuales, va más allá se ser buenos con los números y de preocuparse que los estados financieros cuadren al final de cada período, sino que, además:

– Comprenden el funcionamiento integral de las empresas, sus riesgos, su modelo de negocio, sus fortalezas y debilidades, pero además entienden cómo éstas toman decisiones financieras, y apoyan en dichas definiciones estratégicas.

– Son capaces de comunicar información financiera de manera clara y oportuna, siendo esto clave al momento de entregar información a la gerencia en momento de tomar decisiones fundamentales para la evolución de las empresas.

– Entienden e interpretan estados financieros, aplicando pensamiento analítico, más allá de calcular el número final, también interpretan que nos dicen esos números sobre la realidad económico-financiera de una empresa.

– Aplican profesionalismo total, criterio y ética profesional, dado que, si bien estamos rodeados de normas, estas en algunos casos no siempre tiene una sola vía o mirada interpretativa, sino que son capaces de aplicar el espíritu de la misma.

– Tienen capacidad de adaptarse a los constantes cambios, si bien es una profesión muy estructurada y normativa, en la actualidad la profesión ha demostrado adaptarse rápidamente a entornos y empresas muy dinámicas.

– Tienen una mirada de futuro, dado que hoy la contabilidad debe observar y proyectar el futuro financiero de las empresas, y no quedarse solo mirando el pasado.

La profesión contable más allá de sólo el mes de abril, porque quiénes se actualizan con las nuevas tecnologías están marcando la diferencia en y para las empresas durante todo el año, porque no sólo están preocupados que, a fines de cada año, los números cuadren, sino que están entendiendo el por qué cuadran, y si estos debieran o no cuadrar. Es exactamente en ese momento, cuando están aplicando pensamiento crítico en su trabajo, y son entonces profesionales que no van más lento ni más rápido que el avance de las tecnologías, si no que van juntos ellas, y apoyan su análisis con herramientas tecnológicas modernas.

Para concluir, lo mencionado anteriormente, ya sea la labor relevante en mes de abril, la adquisición de nuevas competencias, el aprendizaje y acompañamiento de nuevas tecnologías, no es nada, sino lo acompañamos de un comportamiento ético intachable. No es que no sea un tema importante en la profesión contable, – es más, ¡es el más importante! – y lo dejo para el final, porque es algo fundamental para el prestigio y desarrollo de la profesión contable, en la sociedad.

Las decisiones que afectan a las personas y a la sociedad en general no solo son definiciones técnicas, sino que son acciones realizadas por humanos, que deben medir las consecuencias, analizar los impactos y esa acción no es reemplazable por una tecnología. Debemos como profesionales, asumir las responsabilidades, tomar decisiones apoyados en tecnología, pero no reemplazar esa responsabilidad por simplemente tecnología. La responsabilidad ética jamás se elude, ni se reduce, sino que se amplifica.

La contabilidad, es mucho más que abril, y no está amenazada por las actuales tecnologías, sino más bien está en un proceso de transformación, que exige más pensamiento crítico, más actualización y preparación sobre nuevas tecnologías y por, sobre todo, más conciencia del impacto que tiene nuestro trabajo en las personas y sociedad, y exige actuar en todo momento con integridad, -incluso cuando nadie está mirando- porque es una profesión donde la confianza en el especialista es vital, y es un verdadero valor que debemos cuidar, incluido en abril.

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