La creadora de la escala ELPO visita el país para fortalecer la prevención de daños asociados al posicionamiento quirúrgico, una de las complicaciones más subestimadas en pabellón.
En una sala de operaciones, mientras el foco está puesto en el éxito de la intervención, existen riesgos que muchas veces pasan desapercibidos. Las lesiones por posicionamiento pueden afectar la recuperación del paciente, pese a ser, en gran medida, prevenibles.
Con ese mensaje llega a Chile la investigadora brasileña Camila Mendonça Moraes, creadora de la escala ELPO, una herramienta clínica diseñada para anticipar estos riesgos durante la cirugía. La especialista realizará una serie de capacitaciones en instituciones de salud, en el marco de una iniciativa impulsada por LBF Insumos Médicos.
“Estas lesiones no se limitan a las lesiones por presión, sino que incluyen compromisos neurológicos, vasculares y musculoesqueléticos. Existe una brecha clara entre el conocimiento teórico y su aplicación en la práctica clínica”, explica Mendonça.
A diferencia de otras herramientas, la escala ELPO permite evaluar de forma estructurada el riesgo del paciente en el contexto quirúrgico, facilitando decisiones oportunas en pabellón y promoviendo un cuidado más seguro y confortable. “La evaluación del riesgo no siempre se realiza de forma estandarizada. Muchas veces el posicionamiento se basa en la percepción del equipo, lo que puede subestimar el riesgo”, advierte la especialista.
El impacto no es menor. Un paciente que desarrolla una lesión por presión en el postoperatorio puede requerir tratamientos prolongados, más días de hospitalización y un mayor uso de recursos clínicos. “La ELPO permite identificar con precisión quiénes están en riesgo y tomar decisiones fundamentadas para su protección, optimizando además el uso de recursos”, señala.
Tecnología y prevención: una ecuación costo-efectiva
En este contexto, la prevención no solo mejora la calidad del cuidado, sino que también reduce costos para el sistema de salud.
Junto con la formación clínica, LBF Insumos Médicos impulsa el uso de soluciones orientadas a este objetivo. Entre ellas, las espumas hidrocelulares de la marca Allevyn, utilizadas en la prevención y manejo de lesiones, y una innovación recientemente introducida en el país: almohadillas quirúrgicas de desarrollo propio fabricadas con gel viscoelástico libre de siliconas.
“Hoy el desafío no es solo tratar las lesiones, sino prevenirlas de manera efectiva. Por eso trabajamos con soluciones que combinan evidencia clínica y eficiencia en el uso de recursos. Nuestras almohadillas de gel viscoelástico permiten redistribuir la presión en cirugías prolongadas, reduciendo el riesgo de daño y evitando costos asociados a complicaciones que son prevenibles”, explica Eduardo Mevurat, product manager de LBF Insumos Médicos.
Este tipo de dispositivos —únicos en Chile— está diseñado para complementar el uso de herramientas como la ELPO y fortalecer las estrategias de prevención en pabellón.
Un cambio en la forma de mirar la cirugía
Más allá de la técnica quirúrgica, la especialista insiste en que el posicionamiento del paciente debe ser entendido como un elemento central de la seguridad clínica.
“Se trata de riesgos potencialmente graves, pero prevenibles. Una evaluación estructurada permite no solo identificar a los pacientes en riesgo, sino también garantizar un cuidado seguro, eficiente y basado en evidencia”, concluye Camila Mendonça Moraes.
En ese escenario, avanzar hacia prácticas estandarizadas no solo mejora los resultados clínicos y el confort del paciente, sino que también entrega mayor respaldo al equipo de salud en la toma de decisiones. El resultado es una atención más consistente, segura y confiable, que fortalece la credibilidad de las instituciones y eleva los estándares de calidad en salud.