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El triunfo de los humildes. Por Gino Henríquez Campodonico, periodista G5 Noticias

Este sábado 30 de mayo, el campo deportivo Refinería Concón será escenario de una nueva jornada abierta a la comunidad, que pondrá en valor la historia de la Hacienda Concón Bajo, fue hospital de campaña durante la Guerra Civil de 1891, y el patrimonio arqueológico del sector.

En momentos en que el fútbol chileno pasa por uno de sus peores momentos, con clubes cuyos administradores han tenido reiterados y cuestionables manejos económicos, en donde los representantes de futbolistas han adquirido un rol inapropiado y donde la Selección Chilena nos ha obligado a volver a tener los pies en la tierra, asumiendo sucesivos fracasos deportivos, lo realizado por Coquimbo Unido y Universidad Católica en Copa Libertadores es digno de destacar.

Y más aún ellos, porque los primeros, campeones de Chile, han tenido que lidiar con el eterno desprecio que existe para los equipos de regiones, sobre todo con una prensa «especializada» centralizada en la capital, y el segundo, porque dentro de los cuadros «grandes», siempre es el que se lleva los apodos más negativos: segundones o pechos fríos son sólo algunos ejemplos de eso.

Pero estos equipos también tienen otras cosas en común, lo que se ha reflejado en este certamen en el cual terminaron liderando sus respectivos grupos, contra todo pronóstico. La humildad. El entender que en el deporte no hay perdedores o ganadores antes de entrar al campo de juego y que hay veces en que el esfuerzo y la actitud pueden ser más efectivos que un plantel millonario.

Calladitos, ambos, se dieron el gusto de tapar miles de bocas, tanto en Chile como en el extranjero. Y eso va más allá de cómo les vaya en la próxima ronda de octavos de final, porque ahí entran a primar otros factores, como son los rivales (hoy se realiza el sorteo en el que la UC conocerá a su próximo contendor) y la naturaleza propia de los partidos de eliminación, en los que una mala tarde puede sellar tu suerte. Ya lo saben los cruzados con ese partido de ida ante Sao Paulo en la copa del ’93.

Por eso, hoy sólo queda valorar e incluso agradecer que estos dignos representantes al menos nos entreguen una luz de esperanza al final de un túnel que ha tenido demasiados kilómetros.

Y sí, hay que tener el pecho frío para pararse en La Bombonera y eliminar a Boca, ganar el grupo y sumar 9 puntos de 9 posibles como visita en el torneo más importante de clubes del continente. Pero eso no quita que el corazón y el fuego interno puedan también aportar en concretar este tipo de hazañas que quedarán en la historia.

Ni piratas ni cruzados jamás perdieron las esperanzas y mantuvieron su fe en que serían capaces de conseguir el objetivo. En esa insistencia y en el trabajo silencioso donde los «barra brava» no son protagonistas, está el gran mérito.

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